Incendios dejaron sin alimento al ganado, productores piden ayuda

Comunarios de Coimata y La Victoria advierten que la destrucción total de pastizales y reservas de alimento pone en inminente riesgo la supervivencia de sus animales.

Los incendios forestales que afectaron durante varios días a las comunidades del valle central de Tarija no solo arrasaron con miles de hectáreas de vegetación y pastizales, sino que ahora amenazan la actividad ganadera de la zona. Productores de Coimata, La Victoria, Rincón de La Victoria y otras comunidades reportan que el fuego consumió el alimento destinado para el ganado bovino, además de provocar la desaparición de varios animales que hasta el momento no han podido ser encontrados.

Mientras continúan las labores de evaluación de daños, los comunarios advierten que la emergencia recién comienza. Sin pasturas naturales y con el forraje almacenado reducido a cenizas, el desafío ahora es garantizar la alimentación de los animales para evitar mayores pérdidas económicas.

Uno de los ganaderos afectados, Víctor, entrevistado por Todo Noticias Tarija,explicó que el incendio consumió completamente las áreas de pastoreo donde habitualmente permanecía el ganado.

«Lamentablemente son las consecuencias que deja el incendio. Como pueden ver, el ganado está aquí en el cerro porque se quemó todo el pasto. No quedó absolutamente nada y nos vimos obligados a bajarlos para tratar de conseguir forraje y alimentarlos día a día», relató.

El productor señaló que las comunidades de Coimata, La Victoria, Rincón de La Victoria y El Cadillar figuran entre las más perjudicadas por el fuego, ya que la mayor parte del ganado permanecía en las serranías donde se registraron los incendios.

Animales desaparecidos

A la falta de alimento se suma otra preocupación para los productores: varios animales aún permanecen desaparecidos.

Los ganaderos presumen que algunos pudieron morir alcanzados por las llamas, mientras que otros habrían escapado hacia sectores más alejados buscando refugio.

«Hay animales que todavía no aparecen. Han tenido que escapar por el incendio y ahora tenemos que salir nuevamente a buscarlos. Si no los encontramos, probablemente se hayan despeñado o se hayan perdido», comentó Víctor.

En su caso particular, indicó que todavía faltan por localizar alrededor de seis reses, aunque aclaró que la cifra podría variar conforme avancen las búsquedas en las zonas afectadas.

El forraje, la prioridad

Los productores explicaron que normalmente complementan la alimentación del ganado con chala y avena cultivadas previamente para la época seca. Sin embargo, esos recursos resultan insuficientes frente a la pérdida total de los pastizales.

«La mayoría del ganado estaba en el cerro y ahora no tiene qué comer. Necesitamos sí o sí que las autoridades nacionales, departamentales y municipales nos ayuden con forraje», pidió el comunario.

Temen pérdidas económicas

El concejal de Cercado, Rodrigo Calizaya, quien visitó las comunidades afectadas, confirmó que el incendio destruyó tanto las pasturas naturales como el alimento que los productores almacenaban para enfrentar la temporada seca.

«Se ha quemado absolutamente todo el forraje que tenían guardado para el ganado bovino. Además, se han perdido animales y otros murieron durante el incendio», señaló.

La autoridad advirtió que las consecuencias podrían extenderse incluso al abastecimiento de carne en el Valle Central.

«El ganado, al no contar con una alimentación adecuada, puede perder entre cinco y diez kilogramos de peso por día. Eso representa una pérdida muy importante para los productores y también puede afectar la provisión de carne en la región», explicó.

Plan de contingencia

Ante esta situación, Calizaya informó que se iniciarán gestiones con la Secretaría de Desarrollo Productivo, la Unidad de Gestión de Riesgos del Municipio y la Gobernación para activar mecanismos de apoyo a los ganaderos.

Indicó que, tras la declaratoria de emergencia, una de las alternativas es destinar recursos para la compra y distribución de alimento para el ganado en las comunidades damnificadas.

FUENTE: EL PAIS

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