Klaus Frerking: “Yacimientos tiene que salir del juego de la comercialización”

El presidente de la Cámara Agropecuaria del Oriente (CAO) cuestionó el actual sistema de comercialización de combustibles y planteó que la estatal salga de esta actividad para permitir la participación de empresas privadas. También pidió eliminar la brecha entre el precio subvencionado y el precio para grandes consumidores

El presidente de la Cámara Agropecuaria del Oriente (CAO), Klaus Frerking, afirmó que Bolivia necesita cambiar de fondo su modelo de comercialización de combustibles y propuso abrir el mercado a empresas privadas, eliminar la diferenciación de precios y permitir que quienes tengan capacidad puedan importar combustibles o instalar nuevas refinerías.

Durante la presentación del plan de seguridad para Expocruz 2026, Frerking sostuvo que el decreto que regula la refinación puede convertirse en una alternativa para producir combustibles en el país, aunque admitió que las tres refinerías existentes no tienen capacidad para cubrir toda la demanda nacional de diésel.

“Tenemos que ser libres en la competencia”, sostuvo el dirigente agropecuario, quien planteó que el sector privado pueda importar crudo, procesarlo en nuevas refinerías y comercializar combustibles.

Eliminar los dos precios

Frerking cuestionó que actualmente existan diferentes precios para el combustible y advirtió que las brechas generan incentivos para el mercado negro.

“Tenemos que sincerar todo lo que pasa con el combustible”, afirmó, al señalar como ejemplo diferencias entre precios de Bs 9,80, Bs 16,50 y Bs 18 por litro.

A su criterio, mientras se mantenga la diferencia de precios, persistirán las posibilidades de corrupción, desvío de carburantes y formación de mercados paralelos.

“Ese decreto no solucionó nada”, afirmó al referirse a las medidas adoptadas para enfrentar el desabastecimiento. Aunque reconoció que las filas en los surtidores disminuyeron, cuestionó cuánto tiempo durará esa mejora y si el país podrá garantizar el suministro de combustibles en el futuro.

YPFB debe salir de la comercialización

Uno de los planteamientos centrales de la CAO es que YPFB deje de participar en la comercialización y que esta actividad pueda ser desarrollada por empresas privadas.

“Yacimiento tiene que salir del juego”, sostuvo Frerking, al plantear que empresarios, agricultores, agroindustrias y otros operadores puedan participar en un mercado abierto.

Según su propuesta, la oferta y la demanda deberían determinar el precio, de manera similar a lo que ocurre en otros mercados de combustibles de la región.

El dirigente también pidió facilitar las importaciones mediante licencias que permitan a los privados traer y vender combustibles.

Biocombustibles como alternativa

Frerking identificó además a los biocombustibles como una de las principales alternativas para reducir la vulnerabilidad energética del país.

Planteó que el biodiésel y el bioetanol sean considerados una prioridad nacional y destacó que decenas de países ya utilizan estos combustibles como parte de sus matrices energéticas.

Para la CAO, el desarrollo de esta industria puede convertirse en una solución de corto y mediano plazo frente a la caída de la producción de hidrocarburos y la creciente dependencia de las importaciones.

Santa Cruz exigirá una nueva política energética

El presidente de la CAO anunció que el sector agropecuario participará en la Asamblea de la Cruceñidad, donde se prevé plantear una propuesta departamental frente a la crisis de hidrocarburos y energía.

Frerking aseguró que el actual modelo “fracasó” y lanzó una advertencia sobre la disponibilidad futura de gas.

“No vamos a tener gas”, afirmó, al sostener que Santa Cruz debe construir una propuesta para enfrentar el escenario energético de los próximos años.

Entre los puntos que el sector pretende impulsar están la eliminación de los precios diferenciados de combustibles, la participación privada en la comercialización, el desarrollo de biocombustibles y reglas que otorguen mayor seguridad jurídica para las inversiones.

Fuente: El Deber

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