Especialistas, investigadores y productores coincidieron en Córdoba en que la genética será decisiva para elevar la productividad, la calidad y la competitividad de la ganadería argentina.
La ganadería argentina atraviesa una etapa en la que producir más y mejor se ha convertido en una necesidad estratégica. En ese contexto, especialistas, investigadores, empresarios y referentes de la cadena cárnica coincidieron en Córdoba en que la genética dejó de ser una herramienta exclusiva de los criadores para convertirse en uno de los principales motores de transformación del negocio ganadero. El debate reunió a más de 500 participantes y puso sobre la mesa los avances que ya están cambiando la forma de seleccionar animales, mejorar rodeos y responder a las exigencias de los mercados.
Los distintos paneles coincidieron en que la demanda global de carne obliga a producir con mayor eficiencia, optimizando recursos y elevando la calidad de los productos finales. Frente a ese escenario, las nuevas tecnologías vinculadas al mejoramiento genético permiten acelerar procesos que hace apenas unos años requerían varias generaciones de trabajo.
Del mejoramiento tradicional a la era de la genómica
Uno de los ejes más relevantes del encuentro estuvo centrado en la incorporación de herramientas genómicas, que permiten identificar con mayor precisión características productivas, reproductivas y de calidad de carne desde etapas tempranas de la vida de los animales. Los especialistas destacaron que estas tecnologías reducen los márgenes de error en la selección y permiten tomar decisiones más rápidas y eficientes.
También se analizaron los avances en reproducción animal, edición génica y sistemas de evaluación genética cada vez más sofisticados. La combinación de estas herramientas está permitiendo desarrollar rodeos con mejores índices de conversión, mayor fertilidad y una adaptación más eficiente a diferentes ambientes productivos.
Los expertos remarcaron además que el uso de datos y algoritmos está generando una verdadera revolución dentro de la actividad. La posibilidad de procesar grandes volúmenes de información facilita la identificación de animales superiores y mejora la precisión de los programas de selección genética.
Tecnología, sostenibilidad y competitividad global
Otro de los temas que despertó mayor interés fue el vínculo entre genética y sostenibilidad. Investigadores y técnicos señalaron que la selección de animales más eficientes no solo mejora los resultados económicos de los establecimientos, sino que también contribuye a reducir el impacto ambiental de la producción ganadera.
En ese sentido, se presentaron análisis vinculados a emisiones de metano, eficiencia alimenticia y calidad de carne, aspectos que ganan relevancia en un mercado internacional donde los consumidores y compradores exigen cada vez más información sobre los procesos productivos.
La inteligencia artificial también ocupó un lugar destacado dentro de las discusiones. Los especialistas coincidieron en que estas herramientas tendrán un papel creciente en la toma de decisiones, desde la evaluación genética hasta la gestión integral de los rodeos. La capacidad de integrar información productiva, sanitaria y genética abre nuevas oportunidades para incrementar la rentabilidad de los sistemas ganaderos.
Las conclusiones del encuentro reflejaron un amplio consenso entre los participantes: la competitividad futura de la carne argentina dependerá en gran medida de la velocidad con que el sector incorpore innovación genética y tecnologías de precisión. Para los referentes de la actividad, el desafío ya no pasa únicamente por producir más kilos, sino por generar animales más eficientes, rentables y adaptados a las demandas de una industria global cada vez más exigente.
Con una cadena ganadera que busca consolidar su posicionamiento internacional, la genética aparece como una de las herramientas con mayor potencial para impulsar una nueva etapa de crecimiento, aportando productividad, diferenciación y valor agregado a la producción de carne argentina.
Fuente: AgroLatam


