Mato Grosso ya exporta casi US$194 millones en soja y harina de soja al mercado japonés. Ahora, el sector apuesta por la carne vacuna, uno de los destinos más exigentes y rentables del mundo.
Mientras la selección brasileña se prepara para enfrentar a Japón en el Mundial, el agronegocio libra otro partido de enorme valor económico. Mato Grosso, principal estado productor de granos y carne de Brasil, ya consolidó una sólida relación comercial con el país asiático gracias a la soja, pero ahora concentra sus esfuerzos en abrir uno de los mercados más codiciados para la carne vacuna. El acceso a Japón significaría ingresar a un destino de alto poder adquisitivo, estrictas exigencias sanitarias y fuerte valor agregado para las exportaciones brasileñas.
Durante 2025, Mato Grosso exportó a Japón 311.940 toneladas de harina de soja, por un valor de US$105,35 millones, además de 223.400 toneladas de soja, que generaron US$88,61 millones.
En conjunto, ambos productos representaron 535.340 toneladas embarcadas y US$193,96 millones en ingresos, consolidando al complejo sojero como el principal vínculo comercial entre el estado brasileño y el mercado japonés.
Para Japón, un país con limitada disponibilidad de tierras agrícolas, las importaciones de alimentos y materias primas resultan esenciales para abastecer su industria alimentaria y su producción de proteínas.
La carne vacuna aparece como la próxima gran oportunidad para Brasil
El siguiente objetivo del agronegocio brasileño es mucho más ambicioso.
El Gobierno de Brasil, junto con la Federación de Agricultura y Ganadería de Mato Grosso (Famato) y el sector exportador, trabaja para conseguir la habilitación sanitaria que permita vender carne vacuna al mercado japonés.
Actualmente, Japón compra la mayor parte de su carne bovina a proveedores tradicionales como Estados Unidos y Australia, países que abastecen un mercado reconocido por pagar precios superiores a la media internacional.
Para Brasil, mayor exportador mundial de carne vacuna, acceder a ese destino tendría un fuerte impacto económico y comercial.
Además de ampliar el volumen exportado, representaría un reconocimiento internacional al sistema sanitario brasileño, fortaleciendo la imagen del país en otros mercados premium.
Las negociaciones cobraron impulso luego de que Brasil obtuviera el reconocimiento como país libre de fiebre aftosa sin vacunación, una condición considerada indispensable por las autoridades japonesas para avanzar en la apertura comercial.
Como parte del proceso, Japón programó una auditoría sobre el sistema sanitario brasileño, instancia que será determinante para evaluar el ingreso de la carne bovina.
Para Mato Grosso, que posee el mayor rodeo bovino de Brasil, la habilitación significaría una oportunidad para diversificar mercados y aumentar el valor de sus exportaciones, reduciendo la dependencia de destinos tradicionales.
El escenario también refleja una estrategia más amplia del agronegocio brasileño: combinar el liderazgo en commodities, como la soja, con la expansión hacia mercados de mayor valor agregado para las proteínas animales.
En un marco de creciente demanda mundial de alimentos seguros y trazables, ingresar al mercado japonés no solo abriría una nueva fuente de ingresos, sino que también fortalecería el posicionamiento internacional de la carne brasileña en uno de los destinos más exigentes del planeta.
Más allá del resultado del partido entre Brasil y Japón, el verdadero desafío para el agronegocio se jugará en las negociaciones comerciales. Si la carne vacuna brasileña consigue ingresar al mercado japonés, Mato Grosso sumará una nueva plataforma de crecimiento sobre una relación comercial que hoy tiene a la soja como su principal protagonista, pero que podría encontrar en la proteína animal su negocio más rentable para los próximos años.
Fuente: AGROLATAM


