La soja, el maíz y el trigo volvieron a subir por la crisis geopolítica y la demanda china, generando nuevas oportunidades para América Latina.
Los mercados internacionales cerraron la semana con fuertes subas en los precios de la soja, el maíz y el trigo este 17 de julio, impulsados por el aumento de las tensiones en Medio Oriente, nuevas compras de China y las preocupaciones climáticas en Europa. El movimiento es seguido de cerca por productores y exportadores de América Latina, ya que la región concentra una parte sustancial del comercio mundial de alimentos y podría beneficiarse con mejores precios de exportación y mayores ingresos de divisas.
La escalada de los conflictos internacionales provocó un fuerte incremento del petróleo Brent, que superó los US$87 por barril, elevando la volatilidad en los mercados de materias primas. Este fenómeno suele trasladarse a los granos debido al impacto sobre los costos logísticos, la producción de biocombustibles y las expectativas de oferta global. Al mismo tiempo, las temperaturas extremas registradas en Francia deterioraron el estado de los cultivos europeos, mientras que la incertidumbre en la región del Mar Negro volvió a generar preocupación sobre los flujos comerciales de trigo provenientes de Rusia y Ucrania.
Las cotizaciones de la soja recibieron un impulso adicional tras la confirmación de importantes ventas externas de Estados Unidos hacia China y México para la campaña 2026/27. Para América Latina, especialmente para Brasil, Argentina y Paraguay, la reactivación de la demanda asiática constituye una señal positiva en momentos en que los mercados buscan mayor previsibilidad.
Las proyecciones privadas indican que Brasil podría alcanzar una producción récord de soja de 180 millones de toneladas, mientras que la cosecha de maíz llegaría a aproximadamente 145 millones de toneladas, fortaleciendo aún más su papel como potencia agroexportadora. El avance de la producción sudamericana refuerza la importancia de invertir en infraestructura portuaria, logística ferroviaria y trazabilidad para sostener la competitividad regional en las cadenas de valor agroalimentarias.
Las cotizaciones de referencia en Chicago cerraron la jornada con mejoras generalizadas. Aunque las subas todavía son moderadas, el mercado comienza a descontar un escenario de mayor incertidumbre geopolítica y posibles restricciones en la oferta global.
Valores aproximados convertidos desde precios por bushel.
El nuevo escenario internacional vuelve a colocar a América Latina en el centro del comercio agrícola global. Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay podrían beneficiarse con mayores ingresos por exportaciones, mejores precios FOB y una recuperación en la rentabilidad del sector agropecuario. Sin embargo, especialistas advierten que el desafío regional sigue siendo avanzar en mayor industrialización, agregado de valor y diversificación de mercados.
La combinación de cambio climático, tensiones geopolíticas y creciente demanda alimentaria mundial continuará determinando el comportamiento de los mercados agrícolas en los próximos meses. En este contexto, la región mantiene una ventaja estratégica para consolidarse como proveedor clave de alimentos, aunque deberá mejorar su resiliencia logística y productiva para capitalizar plenamente esta nueva ventana de oportunidad.
Fuente: AgroLatam


