La Unión Europea afloja parte del EUDR, pero mantiene fuerte presión sobre la soja argentina

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Bruselas simplificó trámites para operadores europeos, aunque la carga de trazabilidad y control sigue recayendo sobre los países exportadores

La Unión Europea avanzó con nuevas modificaciones sobre el Reglamento de Productos Libres de Deforestación (EUDR), una de las normativas ambientales más sensibles para el comercio agroindustrial global.

Aunque Bruselas presentó los cambios como una simplificación administrativa, en la práctica el alivio se concentra principalmente en empresas europeas y operadores aguas abajo de la cadena comercial, mientras que la presión sobre los países exportadores —como Argentina— continúa prácticamente intacta.

Para la soja argentina, el impacto operativo sigue siendo elevado y el gran desafío continúa siendo el mismo: demostrar trazabilidad total y segregación física de la mercadería desde el campo hasta el consumidor europeo.

Qué es el EUDR y por qué preocupa al agro argentino

El EUDR (European Union Deforestation Regulation) busca impedir que ingresen al mercado europeo productos vinculados a deforestación o degradación forestal.

La norma alcanza a siete materias primas estratégicas:

  • soja
  • carne bovina
  • cacao
  • café
  • palma aceitera
  • caucho
  • madera

Y también incluye numerosos productos derivados.

Desde su aprobación, el reglamento generó fuertes preocupaciones en los principales países exportadores de commodities agrícolas debido a la enorme complejidad operativa y documental que exige.

La Unión Europea simplifica trámites… pero para los europeos

Las últimas modificaciones aprobadas por la Comisión Europea durante 2026 introducen alivios administrativos, aunque casi exclusivamente para operadores europeos.

Entre los principales cambios aparecen:

  • menos exigencias para operadores downstream dentro de Europa;
  • reducción de obligaciones documentales;
  • flexibilización para pequeñas y medianas empresas europeas;
  • simplificación en las Declaraciones de Debida Diligencia.

Sin embargo, la responsabilidad principal sigue recayendo sobre quien introduce el producto al mercado europeo, es decir, el importador.

Eso implica que la presión sobre proveedores argentinos continúa siendo muy elevada, ya que los compradores europeos exigirán garantías completas para evitar sanciones.

La soja argentina sigue bajo la lupa

Para el complejo sojero argentino —grano, harina y aceite— los cambios no representan una flexibilización sustancial.

La regulación mantiene exigencias estrictas de trazabilidad y segregación de mercadería.

Uno de los puntos más sensibles es que la Unión Europea continúa prohibiendo el sistema de “balance de masa”, es decir, mezclar soja libre de deforestación con soja de origen no verificado.

Eso obliga a mantener circuitos logísticos separados y controles permanentes durante almacenamiento, transporte y exportación.

El gran problema: transformar un commodity en una specialty

El principal desafío operativo para Argentina sigue siendo la segregación física de la soja.

La normativa europea obliga a separar mercadería certificada del resto de la producción, algo extremadamente complejo para un producto que históricamente se comercializa a granel y bajo sistemas masivos de acopio.

En los hechos, el reglamento empuja a una parte importante de la soja argentina hacia un modelo comercial más parecido al de productos specialty, con costos logísticos y administrativos mucho más altos.

El informe advierte que la Unión Europea celebró la reducción de costos internos para empresas europeas, pero no evaluó el enorme costo operativo que implica trasladar esa exigencia hacia el upstream productivo en países exportadores.

https://ruralnet.com.ar/union-europea-eudr-soja-argentina-deforestacion/

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