Paraguay tiene un socio inesperado que ya compra US$271 millones de su carne

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Mientras China sigue fuera del alcance directo de sus exportaciones, Taiwán se consolida como un comprador estratégico para la carne paraguaya y suma nuevos productos.

Paraguay profundizó durante 2025 y 2026 su relación comercial con Taiwán, su único aliado diplomático en Sudamérica, con un crecimiento que tiene al agro como uno de sus principales protagonistas. Las exportaciones paraguayas hacia la isla alcanzaron aproximadamente US$342 millones en 2025, casi 50% más que el año anterior, y la carne bovina explicó alrededor de US$271 millones. El avance importa porque ocurre mientras productores y sectores políticos paraguayos continúan mirando hacia China, uno de los mayores compradores mundiales de alimentos, pero sin relaciones diplomáticas con Asunción.

La particularidad coloca al país frente a una ecuación comercial poco frecuente en América Latina. Paraguay es un importante productor y exportador de soja y carne bovina, pero mantiene desde 1957 relaciones diplomáticas con Taiwán. Actualmente es el único país sudamericano que reconoce oficialmente a Taipéi en lugar de Beijing.

La decisión tiene consecuencias que exceden la política exterior. China posee una demanda gigantesca de materias primas agrícolas y alimentos, mientras Paraguay necesita encontrar mercados capaces de absorber una producción agropecuaria orientada fuertemente hacia la exportación. Esa combinación alimentó durante años el debate sobre cuánto podría ganar el país si tuviera acceso directo al mercado chino.

Sin embargo, Taiwán comenzó a convertirse en un destino cada vez más relevante para algunas proteínas animales paraguayas. De los US$342 millones exportados hacia ese mercado durante 2025, cerca del 79% correspondió solamente a carne bovina, tomando como referencia los US$271 millones informados para ese producto.

De la carne bovina al cerdo y el pollo

La relación agroalimentaria ya no se limita al ganado vacuno. Las exportaciones paraguayas de carne porcina hacia Taiwán rondaron los US$49,6 millones durante 2025, y ese mercado absorbe actualmente una parte mayoritaria de los embarques de cerdo del país.

En mayo se produjo otro movimiento relevante: Taiwán habilitó el ingreso de carne aviar paraguaya, ampliando nuevamente la canasta de proteínas animales con posibilidades de llegar al mercado asiático.

La apertura representa una oportunidad para una industria que busca aumentar su presencia internacional y diversificar compradores. Cada nuevo mercado sanitario habilitado permite distribuir mejor el riesgo comercial y reducir la dependencia de pocos destinos, especialmente en actividades donde la producción necesita colocar diferentes cortes y productos para maximizar el valor del animal.

El crecimiento de las ventas hacia Taiwán muestra además cómo una relación diplomática puede traducirse en acceso agroalimentario. En el comercio internacional de carnes, las negociaciones sanitarias, inspecciones y protocolos constituyen barreras decisivas: tener demanda potencial no alcanza si el producto no cuenta con autorización para ingresar.

La situación contrasta con China. Paraguay comercia intensamente con el gigante asiático y China fue durante 2025 su principal proveedor de importaciones, con más de un tercio del total. Pero la ausencia de relaciones diplomáticas impide desarrollar con normalidad el acceso directo de varios productos paraguayos al mercado chino.

El gigante que sigue apareciendo detrás del debate

La cuestión adquiere especial relevancia para el agro porque China está entre los mayores compradores mundiales de soja y carne bovina. Para un país con la estructura productiva de Paraguay, semejante demanda resulta difícil de ignorar.

Eso explica por qué periódicamente reaparece el interrogante sobre si Asunción debería modificar su política diplomática para intentar acceder directamente al mercado chino. El dilema, sin embargo, no se reduce a comparar el tamaño de dos economías.

Taiwán está respondiendo con una combinación de mayor apertura comercial, cooperación tecnológica e inversiones. Además del crecimiento de las compras agroalimentarias, ambos países avanzan en proyectos vinculados con inteligencia artificial, tecnología, formación de profesionales y nuevas industrias, aprovechando una ventaja paraguaya que comienza a adquirir otro valor: su abundante disponibilidad de energía hidroeléctrica.

Para el agro, la evolución más inmediata puede medirse en las góndolas y frigoríficos. Carne bovina, cerdo y ahora pollo encuentran en Taiwán un destino que hace pocos años tenía un peso mucho menor dentro del comercio paraguayo.

Los números todavía deben observarse dentro de la escala global del comercio exterior del país. Paraguay continuará necesitando múltiples destinos para colocar su producción y China seguirá siendo demasiado grande como para desaparecer de la discusión comercial.

Pero los US$271 millones en carne bovina vendidos a Taiwán durante un solo año introducen un elemento concreto en ese debate. Paraguay puede no tener relaciones diplomáticas con el mayor mercado asiático, pero está construyendo una posición cada vez mayor en otro.

Después de casi siete décadas de relaciones entre Asunción y Taipéi, la discusión comienza a trasladarse de la diplomacia hacia los resultados económicos. Para el campo paraguayo, la pregunta será si Taiwán puede seguir aumentando sus compras y abriendo productos hasta convertirse no solamente en un aliado político histórico, sino en uno de los mercados más valiosos para sus alimentos.

Fuente: AgroLatam

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