El transporte marítimo de soja continúa enfrentando riesgos de reclamaciones, pese a la estabilización gradual de los flujos entre Brasil y China tras disrupciones registradas a fines de 2025, según informó Gard. Brasil se mantiene como el principal proveedor mundial de este producto, con cerca del 60% del comercio global, siendo además su principal exportación. La ruta comercial entre Brasil y China concentra gran parte de los embarques, con el país asiático como principal destino.
Durante 2025, Brasil exportó un volumen récord de 108 millones de toneladas de soja, de las cuales aproximadamente 85 millones fueron enviadas a China. Para la temporada 2025/26, el departamento de agricultura de Estados Unidos proyecta una producción cercana a 180 millones de toneladas y exportaciones en torno a 114 millones.
A fines de 2025, la Administración General de Aduanas de China intensificó los controles fitosanitarios sobre los embarques brasileños, tras detectar materiales extraños como residuos químicos, semillas de malezas e insectos. Esta situación derivó en la suspensión temporal de licencias de exportación en algunas instalaciones y provocó congestión portuaria y retrasos, con buques detenidos y una caída en los volúmenes semanales a comienzos de 2026.
En respuesta, el Ministerio de Agricultura de Brasil implementó en marzo de 2026 un nuevo esquema de inspección que refuerza los procedimientos de muestreo y certificación. Posteriormente, tras conversaciones bilaterales, las autoridades chinas flexibilizaron la política de tolerancia cero para semillas de malezas en cargamentos destinados a procesamiento industrial, permitiendo liberar envíos retenidos bajo un enfoque basado en riesgos.
Gard indicó que “Aunque el cumplimiento fitosanitario recae principalmente en los propietarios de carga o en los expedidores, los retrasos pueden agravar los tiempos habituales de tránsito”, advirtiendo que las demoras pueden tener efectos acumulativos. Asimismo, señaló que “Estos retrasos, combinados con partes de la carga con alto contenido de humedad y temperatura al momento de la carga, incrementan el riesgo de moho, apelmazamiento y decoloración al momento de la descarga”.
El marco normativo chino reconoce el concepto de vicio propio de la carga, aunque exige un alto estándar probatorio. En este contexto, la entidad subrayó la importancia de mantener registros y prácticas operativas adecuadas a bordo para respaldar eventuales reclamaciones.
Entre las recomendaciones, se incluye:
- Asegurar la limpieza de las bodegas
- Monitorear activamente las operaciones de carga,
- Suspender la carga ante señales de contaminación o humedad
- Considerar la participación de inspectores para documentar las condiciones del cargamento.
En cuanto a las perspectivas, Gard indicó que “Si bien los regímenes de inspección se han vuelto más estructurados y la fiscalización más visible, estos desarrollos no indican por sí mismos un aumento en la exposición a reclamaciones”. No obstante, agregó que “(Continuamos) observando reclamaciones de gran magnitud, especialmente en China, por daños por calor”, lo que mantiene la necesidad de aplicar medidas preventivas durante el transporte.


