PROINPA fortalece la producción sostenible en la Chiquitanía con bioinsumos y resultados comprobados en campo

La agricultura y la ganadería cruceñas enfrentan un desafío cada vez mayor: incrementar la productividad, conservar los suelos y reducir progresivamente la dependencia de agroquímicos. En ese contexto, PROINPA consolida su presencia en el oriente boliviano mediante la implementación de tecnologías biológicas validadas en campo, con resultados concretos en la Chiquitanía.

Durante los últimos tres años, en el marco del proyecto Mercados Inclusivos, ejecutado en los municipios de San José, San Rafael, San Miguel, San Ignacio, Concepción y Pailón, la institución promovió prácticas sostenibles en 64.000 hectáreas de producción agrícola y ganadera, incorporando tecnología biológica para avanzar hacia sistemas productivos más sostenibles.

Estos resultados son fruto de un trabajo basado en demostraciones de campo, comparación entre manejos químicos y biológicos, asistencia técnica permanente, establecimiento de parcelas demostrativas y acompañamiento directo a los productores, con el objetivo de demostrar, en condiciones reales de producción, que los bioinsumos pueden integrarse con éxito a sistemas agrícolas y pecuarios más eficientes, rentables y sostenibles.

En cultivos como soya y maíz, desarrollados principalmente con empresas productivas, y en sésamo, maní, yuca, plátano, papaya y hortalizas, trabajados junto a pequeños productores, PROINPA impulsa el uso de bioinsumos para mejorar la sanidad de los cultivos, fortalecer la salud del suelo y promover un manejo más equilibrado de plagas y enfermedades.

En la agricultura familiar, este trabajo adquiere una importancia estratégica. En distintas comunidades de la Chiquitanía, muchas familias enfrentan los efectos de las sequías, los incendios forestales y la pérdida de recursos del bosque, por lo que la producción de alimentos representa una alternativa para fortalecer la seguridad alimentaria y recuperar sus medios de vida.

En este escenario, los huertos familiares y la producción de hortalizas muestran resultados concretos, al generar alimentos saludables para el autoconsumo y abrir nuevas oportunidades de intercambio y comercialización en los mercados locales.

El impacto también se refleja en la participación de las mujeres. En 34 comunidades de la Chiquitanía, 114 mujeres fueron capacitadas en producción para la seguridad alimentaria y horticultura orgánica. De ellas, se estima que al menos 80 ya fortalecen sus medios de vida mediante la producción destinada al autoconsumo, la venta o el intercambio, contribuyendo tanto a la alimentación de sus familias como a la generación de ingresos.

En el ámbito ganadero, PROINPA también reporta avances importantes. La institución trabajó con 13 empresas ganaderas, incorporando bioinsumos para la recuperación de pasturas, el control de garrapatas, la mosca del cuerno y el salivazo, además del uso del probiótico BIOTIC, destinado a mejorar la sanidad y la ganancia de peso del ganado.

Solo en recuperación de pasturas degradadas se promovió el manejo agroecológico en aproximadamente 5.000 hectáreas, contribuyendo a fortalecer la productividad y la sostenibilidad de los sistemas ganaderos.

Con el propósito de facilitar el acceso de los productores a estas tecnologías, PROINPA también fortaleció la red local de distribución de bioinsumos. Actualmente operan tres puntos privados de comercialización en la Chiquitanía: AgroJamale, en San José de Chiquitos; Mundo Orgánico, con presencia en San Ignacio y San Miguel; y DEMETRA, en Concepción.

Esta red acerca la tecnología biológica a pequeños, medianos y grandes productores, facilitando su adopción en un territorio amplio y diverso.

Con estos resultados, PROINPA reafirma su aporte al desarrollo del agro cruceño mediante una propuesta basada en ciencia aplicada, tecnología validada y acompañamiento técnico permanente para mejorar la producción.

Su presencia en el oriente boliviano responde tanto a la creciente demanda de soluciones biológicas como a la necesidad de fortalecer sistemas productivos más resilientes, conservar los suelos y generar alternativas sostenibles para familias, comunidades y empresas agropecuarias.

La experiencia desarrollada en la Chiquitanía consolida una ruta de innovación para el agro cruceño, donde los bioinsumos, la productividad, la seguridad alimentaria y la sostenibilidad demuestran, con resultados en campo, su potencial para transformar la producción agropecuaria.

Fuente: PROINPA.

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