La implantación de la oleaginosa registra avances de hasta el 95% en varias zonas productoras, aunque el exceso de humedad dificulta el ingreso de maquinarias y retrasa la culminación de los trabajos.
La siembra de soja correspondiente a la campaña agrícola 2026/2027 mantiene un ritmo importante en Paraguay, pese a las dificultades ocasionadas por las lluvias persistentes en distintas regiones del país. Las precipitaciones retrasan algunas labores y limitan temporalmente el acceso de las maquinarias a los campos, aunque las perspectivas generales de producción permanecen sin cambios.
El presidente de la Unión de Gremios de la Producción (UGP), Héctor Cristaldo, señaló que varias zonas productoras ya alcanzaron un avance cercano al 95% en la implantación de la oleaginosa. Sin embargo, la elevada humedad del suelo impide completar las tareas en determinadas parcelas, por lo que los productores aguardan una pausa en las precipitaciones para retomar los trabajos pendientes.
Pese a estos contratiempos, el sector mantiene la expectativa de alcanzar una producción cercana a los 12 millones de toneladas. No obstante, todavía es prematuro anticipar los rendimientos definitivos, debido a que los cultivos atraviesan diferentes etapas de implantación, brotación y desarrollo vegetativo.
El clima
La evolución de las condiciones climáticas será determinante para establecer el potencial productivo de la zafra. Aunque las lluvias aportan humedad necesaria para los cultivos, su persistencia y la falta de días soleados pueden complicar las labores agrícolas y afectar el desarrollo de las plantas.
Cristaldo indicó que hacia finales de diciembre se contará con un panorama más claro sobre el estado de las parcelas y las perspectivas de rendimiento. A partir de esa evaluación será posible determinar si corresponde ajustar las estimaciones iniciales de producción.
Por el momento, el sector evita modificar sus proyecciones y mantiene como referencia un volumen de alrededor de 12 millones de toneladas. La posibilidad de alcanzar esa cifra dependerá tanto de la evolución de los cultivos como de la distribución de las precipitaciones durante las próximas etapas del ciclo agrícola.
Expectativas
La soja constituye uno de los pilares de la economía paraguaya por su contribución a las exportaciones, la generación de divisas y el movimiento de actividades vinculadas al transporte, el almacenamiento y la comercialización de granos.
Por esa razón, el resultado de la campaña tiene implicancias que van más allá del sector productivo. El volumen finalmente cosechado influirá en los ingresos de los agricultores y en el desempeño de una cadena que conecta la producción rural con los mercados internacionales.
La campaña 2026/2027 busca dar continuidad a los resultados de la temporada anterior, que tuvo un desempeño destacado. Sin embargo, la incertidumbre climática obliga a mantener cautela antes de proyectar los resultados definitivos.
Mientras se completa la siembra, los productores dependen de una ventana de condiciones favorables que permita ingresar a los campos y finalizar las tareas. Las próximas semanas serán importantes para consolidar la implantación, mientras que la evolución del cultivo hasta diciembre ofrecerá señales más precisas sobre el rendimiento y el volumen que Paraguay podría obtener en una nueva zafra sojera.
Fuente: elnacional


