Una investigación del INTA, Conicet y Embrapa demuestra que el manejo durante el llenado del grano impacta en su calidad industrial y nutracéutica.
Una investigación realizada por especialistas del INTA, el Conicet y Embrapa Soja, cuyos resultados fueron distinguidos en el X Congreso Brasileño de Soja y Mercosoja 2025, confirmó que el manejo del cultivo durante el llenado del grano resulta determinante para la calidad industrial y nutracéutica de la soja. El trabajo demostró que las defoliaciones tardías reducen el contenido de proteína, aceite y compuestos bioactivos, un hallazgo de gran relevancia para los productores argentinos porque impacta directamente sobre el valor agregado de uno de los principales complejos exportadores del país y aporta nuevas herramientas para mejorar la competitividad del cultivo.
La investigación fue desarrollada por Constanza Carrera, especialista en Ecofisiología Vegetal del Instituto de Fisiología y Recursos Genéticos Vegetales del Centro de Investigaciones Agropecuarias del INTA Córdoba, junto con investigadores del INTA-Conicet y de Embrapa Soja, en Brasil. El objetivo fue evaluar cómo diferentes intensidades y momentos de defoliación durante el período de llenado modifican la composición química de los granos ubicados en los distintos estratos del canopeo. Los resultados aportan evidencia científica sobre un aspecto poco estudiado hasta ahora: cómo el manejo del cultivo también define la calidad final del grano y no solamente el rendimiento.
Durante el llenado de los granos, la planta necesita mantener una elevada actividad fotosintética para generar los fotoasimilados que luego se transforman en proteína, aceite y otros compuestos de interés industrial. Los investigadores comprobaron que cuando disminuye el área foliar por ataques de insectos, enfermedades, granizo u otros factores, también cae la capacidad de producir esos compuestos esenciales. Según explicó Carrera, las defoliaciones que afectaron a toda la planta provocaron reducciones similares en todos los niveles del canopeo, disminuyendo el peso del grano y modificando la concentración de los principales componentes químicos. El estudio confirma que preservar las hojas durante esta etapa crítica constituye una práctica de manejo clave para sostener la calidad de la producción.
Uno de los principales hallazgos fue que no todos los componentes químicos responden de la misma manera a la pérdida de área foliar. El aceite mostró la mayor sensibilidad frente a la reducción de la fotosíntesis, debido a que depende en gran medida de la producción de fotoasimilados durante el llenado. También se observaron cambios en el contenido de proteínas y en sustancias de alto valor nutracéutico como los isoflavonoides, además de alteraciones en el perfil de ácidos grasos esenciales presentes en el aceite, entre ellos el omega-3 y el omega-6. Estos compuestos son ampliamente utilizados por las industrias alimentaria y nutracéutica debido a sus propiedades beneficiosas para la salud y representan un atributo diferencial para la cadena sojera.
Para nuestro pais, donde la soja continúa siendo uno de los pilares de las exportaciones agroindustriales, estos resultados adquieren una importancia estratégica porque demuestran que las decisiones de manejo pueden influir tanto en la productividad como en la calidad industrial del grano. En un contexto de creciente demanda internacional por materias primas con mayor valor agregado y mejores estándares de calidad, comprender cómo responden los cultivos frente a eventos como insectos, enfermedades o fenómenos climáticos extremos permite optimizar las prácticas agronómicas y fortalecer la competitividad del complejo sojero frente a otros grandes productores de la región como Brasil.
El valor científico del trabajo también fue reconocido a nivel internacional. La investigación recibió el premio al mejor trabajo en la categoría profesional durante el X Congreso Brasileño de Soja y Mercosoja 2025, realizado en Campinas, Brasil, donde compitió con 321 investigaciones. El reconocimiento consolida el aporte conjunto del INTA, Conicet y Embrapa al conocimiento de los mecanismos fisiológicos que determinan la calidad del grano y abre nuevas perspectivas para desarrollar estrategias de manejo orientadas a maximizar no solo el rendimiento, sino también el valor industrial y nutracéutico de la soja, uno de los cultivos más relevantes para la economía argentina y regional.
Fuente: AgroLatam


