Soja firme: la industria sostiene los precios pese al derrumbe en Chicago

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La demanda de las aceiteras y el volumen sin precio definido mantienen el mercado local resistente mientras la referencia internacional pierde terreno.
La soja logró sostener sus valores en el mercado argentino durante las últimas semanas pese a una marcada caída de las cotizaciones en Chicago, una situación que refleja las diferencias entre los fundamentos que hoy dominan ambos mercados y que resulta clave para productores, exportadores e industriales.

Desde fines de mayo hasta el 11 de junio, la posición agosto 2026 en Chicago retrocedió 28 dólares por tonelada, pasando de 451 a 424 US$/t. Sin embargo, en el mercado A3 de Argentina, la posición julio 2026 apenas cayó 3 dólares por tonelada, de 331 a 328 US$/t. Esta diferencia evidencia que los factores locales están pesando más que las referencias externas, un dato de enorme relevancia para una economía donde la soja continúa siendo una de las principales fuentes de generación de divisas.

El principal factor detrás de esta firmeza es la intensa actividad compradora de la industria procesadora. Según datos de la Secretaría de Agricultura, durante las últimas dos semanas de mayo y la primera de junio, las aceiteras adquirieron 2,7 millones de toneladas de soja. De ese volumen, 1,4 millones de toneladas fueron compradas con precio cerrado, mientras que el 48% restante quedó a fijar.

Al mismo tiempo, el volumen pendiente de fijación apenas descendió de 7,7 a 7,4 millones de toneladas, una cifra que continúa siendo elevada y refleja que muchos productores mantienen expectativas de mejores precios. La decisión de no fijar precio revela una visión alcista por parte de los productores, que prefieren esperar antes que convalidar los valores actuales del mercado.

Una necesidad de compra que se extiende por meses

Hasta comienzos de junio, la industria aceitera había declarado compras por 15,9 millones de toneladas. Si la molienda de la campaña 2025/26 se mantiene en niveles similares a la anterior, alrededor de 41,8 millones de toneladas, el sector todavía necesitará adquirir cerca de 25,9 millones de toneladas adicionales para abastecer sus plantas hasta marzo de 2027.

Con un ritmo promedio de compras de 800.000 toneladas semanales, las fábricas requerirán aproximadamente 32 semanas de operaciones, es decir, unos ocho meses, para cubrir sus necesidades. Este escenario adquiere mayor relevancia porque la cosecha ya se encuentra prácticamente finalizada, con un avance cercano al 92%, lo que reduce progresivamente la disponibilidad de oferta física en el mercado.

La exportación tampoco está completamente cubierta. Los exportadores declararon compras por 2,23 millones de toneladas, mientras que las Declaraciones Juradas de Ventas al Exterior (DJVE) alcanzan 2,825 millones de toneladas.

Esto implica una necesidad adicional de aproximadamente 600.000 toneladas de soja, volumen que deberá ser adquirido en las próximas semanas para cumplir con los compromisos ya asumidos. Aunque el ritmo de compra exportador es menor al industrial, también contribuye a sostener la demanda disponible y fortalece los precios internos.

Más allá de la reciente baja internacional, el mercado estadounidense muestra una señal que podría favorecer a la soja argentina. La curva de futuros en Chicago presenta valores crecientes entre julio de 2026 y marzo de 2027, con una mejora de 15 dólares por tonelada, pasando de 420 a 435 US$/t.

Esta estructura de precios refleja expectativas más optimistas para los próximos meses y podría convertirse en un factor adicional de sostén para las cotizaciones locales. La combinación entre una oferta cada vez más ajustada, una industria que necesita seguir comprando y productores que retienen mercadería configura un escenario de firmeza para la soja argentina, incluso en momentos donde las referencias internacionales muestran debilidad.

Para la Argentina, donde el complejo sojero representa una porción fundamental de las exportaciones agroindustriales, la resistencia de los precios locales adquiere una dimensión estratégica. Mientras Chicago corrige a la baja, la demanda interna mantiene vivo el mercado y genera expectativas de mejores valores hacia adelante, un factor que podría influir tanto en las decisiones comerciales de los productores como en el flujo de dólares que necesita la economía durante la segunda mitad del año.

https://www.agrolatam.com/amp/soja-resiste-argentina-caida-chicago-demanda-industria/

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