China volvió a comprar soja estadounidense antes de la cumbre del 24 de septiembre. El mercado espera señales sobre nuevos volúmenes, aranceles y comercio agrícola.
La soja vuelve a ocupar un lugar relevante en la relación comercial entre Estados Unidos y China a menos de una semana del encuentro previsto entre Donald Trump y Xi Jinping en Washington. Los mandatarios tienen programada una reunión para el 24 de septiembre, en una agenda mucho más amplia que incluye aranceles, energía, minerales críticos, tecnología, inteligencia artificial, Taiwán e Irán. Para el agro, sin embargo, las posibles compras chinas de productos estadounidenses aparecen entre los puntos capaces de modificar rápidamente precios y flujos comerciales, con Brasil siguiendo de cerca cualquier cambio en la demanda del mayor importador mundial de la oleaginosa.
El mercado ya recibió una primera señal antes de la cumbre. Compradores chinos adquirieron alrededor de 1 millón de toneladas de soja estadounidense durante la semana pasada, según operadores citados por Reuters. Con esas operaciones, las compras acumuladas se aproximan a la mitad de los 25 millones de toneladas anuales que, según la Casa Blanca, China se comprometió a adquirir hasta 2028. Beijing no ha presentado públicamente ese compromiso bajo exactamente los mismos términos utilizados por Washington.
La agricultura aparece así dentro de una negociación comercial de dimensiones mucho mayores. Una revisión publicada este viernes por Reuters señala que productos agrícolas, energía y tierras raras se han convertido en piezas importantes de las conversaciones bilaterales. Entre los temas agrícolas, la soja concentra especial atención por el peso de China en la demanda mundial y por la competencia entre Estados Unidos y Brasil como grandes proveedores.
China vuelve a comprar y Chicago espera nuevas señales
El interrogante ahora es si el encuentro derivará en compras adicionales o en cambios que faciliten el comercio agrícola. Según Reuters, China está encaminada a cumplir el compromiso de 25 millones de toneladas anuales de soja estadounidense hasta 2028 informado por Estados Unidos. También podrían entrar en discusión importaciones adicionales de productos agrícolas, aunque persisten barreras arancelarias que condicionan esos flujos.
Para el mercado de granos, cualquier modificación de los volúmenes tiene consecuencias que exceden a Estados Unidos. China es el comprador que articula buena parte del comercio internacional de soja y una alteración de sus compras entre orígenes puede repercutir sobre las cotizaciones de Chicago, los premios de exportación y la competencia entre proveedores.
Ese punto resulta especialmente importante para Brasil. Un aumento de las adquisiciones estadounidenses podría redistribuir parte de la demanda china, pero su efecto sobre los precios brasileños no depende únicamente de cuántas toneladas cambien de origen. Una reacción alcista de Chicago también puede trasladarse a las referencias utilizadas por el mercado sudamericano, mientras los premios de exportación pueden ajustarse en dirección diferente.
La disponibilidad estadounidense será otra variable observada si Beijing decide ampliar sus compras. Los analistas del mercado citados en el material original advierten que compromisos adicionales de varios millones de toneladas podrían generar una reacción significativa de las cotizaciones, especialmente si el balance entre oferta disponible y demanda exportadora se vuelve más ajustado.
Brasil sigue una negociación que puede alterar los flujos de soja
La relación agrícola entre Washington y Beijing no puede analizarse de manera aislada de la disputa comercial más amplia. Reuters informó que la cumbre también abordará la posibilidad de extender la tregua arancelaria entre Estados Unidos y China, además de eventuales compras chinas de bienes estadounidenses. Energía, restricciones tecnológicas y acceso a minerales críticos forman parte de una agenda en la que ambos gobiernos buscan concesiones en distintos frentes.
El petróleo y el gas podrían cruzarse con las negociaciones agrícolas. Las exportaciones estadounidenses de energía hacia China se interrumpieron después de la aplicación de aranceles y una eventual reducción de esas barreras podría permitir recuperar parte del comercio. Esto explica por qué un posible entendimiento no necesariamente estará construido alrededor de un solo producto, sino de un paquete más amplio donde soja, energía y otros bienes pueden formar parte de las concesiones.
Todavía existe, además, una dosis importante de cautela diplomática. Trump ha anunciado públicamente la visita de Xi para el 24 de septiembre, pero Reuters informó el 17 de septiembre que el gobierno chino aún no había confirmado explícitamente la reunión en esos mismos términos. El canciller Wang Yi y el secretario de Estado Marco Rubio sí conversaron esta semana sobre la preparación de las próximas interacciones de alto nivel entre ambos países.
Hasta que exista un resultado concreto, no hay un nuevo acuerdo de soja que pueda darse por cerrado. Lo que sí cambió antes del encuentro es la actividad compradora: China regresó por volúmenes importantes al mercado estadounidense justo cuando Washington y Beijing preparan sus conversaciones. Para productores y exportadores de Estados Unidos y Brasil, el dato decisivo después del 24 de septiembre será cuánto comprará efectivamente China, bajo qué condiciones arancelarias y cómo esa demanda terminará distribuyéndose entre los dos grandes proveedores de soja de América.
Fuente: AgroLatam


