Exitoso VI Congreso Internacional de la Soya: Innovación, sostenibilidad y biotecnología marcaron la agenda del evento

En el salón Chiquitano de FEXPOCRUZ se llevó a cabo el VI Congreso Internacional de la Soya, organizado por la Asociación de Productores de Oleaginosas y Trigo (ANAPO), con la participación de más de 700 productores, técnicos y expertos internacionales, en dos jornadas dedicadas a la innovación y el conocimiento. Además, el evento contó con la participación de 22 empresas.

En el acto inaugural, el presidente de ANAPO, Abraham Nogales, destacó que “la modernización ocupa un lugar central para garantizar la competitividad del agro boliviano frente a nuestros vecinos”. Subrayó que la digitalización de procesos, la incorporación de tecnologías de precisión y la mecanización eficiente son hoy condiciones indispensables para posicionar a Bolivia como referente en la producción de soya sostenible.

“Este congreso -dijo-representa un acto de fe en el futuro, al reunir conocimiento, experiencias y tecnologías que marcarán el rumbo de la agricultura boliviana”. Nogales remarcó que los dos grandes ejes de la agenda son la sostenibilidad y la biotecnología, enfoques que permitirán producir más con menos recursos, garantizar la competitividad y reducir el impacto ambiental.

Primera jornada

Tras los actos protocolares, el disertante argentino Gervasio Piñeiro abordó el uso de cultivos de servicio para mejorar la fertilidad de los suelos.

“Junto con ANAPO estamos analizando distintos tipos de cultivos de servicio en Bolivia, qué cultivos tenemos para distintas ventanas de producción, puede ser en verano, invierno y zafriña, dependiendo de dónde vamos a sembrar este cultivo. Luego debemos traer las semillas, plantarlas y darle la fertilización debida al suelo para que este nutra a la soya”, comentó.

Desde Estados Unidos, Allan McCracken explicó las bondades del control de plagas con menor uso de agua en aplicaciones terrestres y con drones.

“Con menos uso de agua todos los productos son más efectivos, aparte que se pierde menos por la evaporación debido a las altas temperaturas como las de Bolivia, además que con bajo caudal de agua aplicado existe mejor absorción, mejor control de insectos y enfermedades, aparte de disminuir cuantiosamente el uso de productos químicos en el ecosistema”, sintetizó.

El especialista boliviano Edward Peña analizó la pérdida de materia orgánica, la salinidad y la compactación en los suelos, además de experiencias locales en rotación de cultivos.

“Hacer agricultura en suelos desnudos, sin cobertura, es inviable, aparte que estamos administrando mal el agua en todas las zonas productivas del departamento. Cuando aumentamos la cantidad de rastrojo o materia orgánica, vamos a disminuir las concentraciones de sodio o salinidad de los suelos, además que, teniendo mayor cantidad de exploración radicular, se disminuirá la compactación de dichos suelos, es decir, se mejorará el ciclo productivo de cultivos como la soya y el maíz cuantiosamente”, explicó.

Más tarde, el especialista boliviano Modesto Roque presentó prácticas de control de malezas en la soya cultivada en Bolivia.

“Las malezas afectan la producción de cultivos entre 40 a 70% según su especie y la cantidad de estas existentes en los lotes. En los cultivos de soya se deben tratar los cultivos contra las malezas en los primeros 45 días haciendo buena desecación y usando herbicidas preemergentes específicos para evitar pérdidas de producción. Según encuesta hecha el 2025 actualmente en Santa Cruz la maleza que prevalece es el Amaranthus con un 84%, seguido de Golondrina, Orizah, Buba, seguido de Malacra, Pata de Gallo y Arrocillo, entre otras”, especificó.

Posteriormente, desde Argentina, Marcelo Javier Metzler expuso sobre estrategias de control químico.

“En Argentina existen ahora 49 tipos de maleza resistentes. Actualmente en los controles se generan muchos antagonismos en los activos usados, en especial en las mezclas, y esto se hace evidente incluso en la secuencia en que se incorporan los herbicidas en tal mezcla”, aseguró.

Finalmente, Ricardo Martínez Peck cerró la jornada con pautas para una siembra y cosecha más efectivas. Entre sus observaciones señaló la deficiencia en la formación de operadores de maquinaria agrícola en el país.

“Lo que más se necesita hoy es formar operadores. En Bolivia tenemos acceso a las máquinas más modernas del mundo. Vienen de Brasil, vienen de Argentina, vienen de Estados Unidos. Lo que nos está quedando es la brecha entre el que opera esa tecnología y la tecnología en sí misma”, advirtió.

Segunda jornada

La segunda jornada del VI Congreso Internacional de la Soya tuvo como eje central la sanidad del cultivo. En ese marco, el fitopatólogo boliviano Guillermo Barea expuso sobre el manejo de enfermedades en soya.

“En Santa Cruz tenemos un histórico de 52 años de reporte de enfermedades (en soya). Dentro de las enfermedades de suelo la más importante es la Fitoftora por su agresividad, sobre esta existe un buen nivel de control. A nivel foliar la enfermedad número uno sigue siendo la Roya Asiática, una enfermedad muy agresiva con una presión de inóculo fuerte. A esta, durante 22 años, se la viene controlando de manera preventiva y con rotación de fungicidas”, detalló.

A continuación, desde Brasil, Éder Novaes Moreira compartió sus criterios sobre los costos operativos que implica el uso de fungicidas en el cultivo de soya.

“Uno de los puntos importantes para los agricultores de soya es que, en costo operativo, aproximado de $us 900 por hectárea, y en ese presupuesto los fungicidas son planteados como una especie de seguro para la producción; y si estos no sirven, esa seguridad se pierde. Por tanto, es necesario trabajar con activos con efectividad comprobada y así tener una buena rentabilidad”, apuntó.

Luego, el experto argentino Nahuel Reussi presentó su experiencia en la nutrición de suelos en diferentes zonas productivas del departamento de Santa Cruz.

“En este congreso mostramos los avances del programa de nutrición de Anapo, que lleva en activo 6 años y 12 campañas agrícolas. Lo que vemos, en un promedio en todas las regiones donde trabajamos, es que la nutrición balanceada permitiría aumentar entre 20 a 25% la productividad de los cultivos actuales”, manifestó.

En este tramo final, la entomóloga Jovanna Vargas explicó cómo inciden las plagas en la soya, su selectividad y el impacto en los rendimientos.

“En la disertación hablamos de las 42 plagas que están registradas (en Bolivia) y que año a año causan estragos en el cultivo de soya. Previo a la charla hicimos un sondeo que, desde la perspectiva de los agricultores consultados, se determinó que los ácaros son la principal plaga que ataca los campos. Estos tienen un control muy complicado y caro. Le sigue la Spodoptera frugiperda, que año tras año sigue causando problemas, y le siguen los trips, como la Frankliniella, que ataca a la floración. Esto no va a parar fácilmente”, advirtió.

Desde Paraguay, la experta Stella Mary Candia detalló cuáles son las plagas y polífagas claves en el cultivo soyero.

“La soya cultivada en Paraguay tiene varias plagas claves. Es muy importante tener control sobre la Spodoptera frugiperda desde un inicio, ya que se presenta como plaga cortadora; por lo cual hay que usar los curasemillas y fungicidas adecuados para la protección del cultivo”, dijo.

Como cierre del evento, el argentino Martín Mariani abordó el tema de la biotecnología, destacando que las semillas HB4 representan una herramienta efectiva frente al cambio climático y la sostenibilidad agrícola.

“Lo que va a ayudar el HB4 es, básicamente, a que el cultivo tolere de una manera distinta una condición de sequía. El HB4 lo que lo va a hacer es permitirle a la planta tener un seguro, una defensa en esa situación”, explicó, a tiempo de aclarar que no significa que las plantas produzcan sin agua, sino que es utilizada como una herramienta para aminorar los impactos del cambio climático.

Indicó que en Argentina existen unas 100 mil hectáreas del cultivo de soya y trigo con HB4, y que además está aprobada en varios países como Estados Unidos, Canadá, Uruguay, Paraguay y otros.

Con este amplio bagaje técnico, concluyó satisfactoriamente el VI Congreso Internacional de la Soya, con el compromiso de que los conocimientos compartidos contribuyan a una mayor productividad soyera para el país.

Fuente: SCA.

Volver arriba