Productores denuncian especulación de diésel como principal obstáculo en la campaña de invierno

La especulación con el diésel se ha convertido en el mayor problema para los pequeños productores durante la actual campaña de invierno 2025, denunció Demetrio Pérez, presidente de la Cámara Agropecuaria de Pequeños Productores del Oriente (CAPPO), quien elevó su voz de protesta ante el deficiente abastecimiento de combustible en la siembra de soya en todas las zonas productivas del departamento de Santa Cruz.

Según Pérez, los pequeños productores —a quienes representa— se encuentran en un estado de emergencia por la falta de diésel para realizar sus labores agrícolas, situación que contrasta con la de los grandes productores, que acceden al carburante a precios distintos. La protesta del dirigente se centra en el manejo de las tarjetas B-SISA, emitidas por la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH) para controlar el suministro de combustibles a nivel nacional.

“Lo que ha influido en este mal abastecimiento de diésel es la emisión indiscriminada de tarjetas B-SISA mediante contratos a pequeños y medianos productores en función de sus parcelas. Muchas de estas tarjetas fueron adquiridas por personas que no necesitan el combustible y que ahora se dedican a la especulación y al agio, encareciendo y restringiendo la oferta”, denunció Pérez.

El dirigente explicó que numerosas personas que no son productores hacen filas para obtener diésel, afectando a quienes realmente lo requieren para su trabajo agrícola. Este escenario ha provocado un fuerte perjuicio en la campaña de invierno en las zonas Norte y Este de Santa Cruz, donde la disposición oportuna de combustible ha sido insuficiente.

“La otorgación de estas tarjetas se hizo a diestra y siniestra. Lo advertimos en reuniones, pero las autoridades hicieron oídos sordos. Incluso nos bloquearon las tarjetas B-SISA que teníamos para tractores, que nos permitían acceder a 120 litros de manera transparente. No se puede entregar combustible sin documentos que garanticen su uso legítimo”, reclamó.

Pérez también subrayó que estos documentos no deben ser alquilados ni transferidos en compra-venta, ya que el único responsable de la tarjeta debe ser el propietario legítimo de la maquinaria. “Si se permite que otro, como un empleado, tenga acceso, corre el riesgo de apropiarse de la máquina y procesar al dueño legítimo. Por eso, solo el propietario puede obtener la tarjeta B-SISA”, explicó.

Asimismo, lamentó que la ANH y Sustancias Controladas se hayan convertido en simples recaudadores, pues las tarjetas incluso generan costos adicionales para poder ser obtenidas. “Creo que debe realizarse una auditoría a la ANH y a Sustancias Controladas porque han pervertido este sistema, funcionando como si fueran Impuestos Internos”, apuntó.

El dirigente detalló que para acceder a una tarjeta B-SISA el productor debe presentar documentos como el Régimen Agropecuario Unificado (RAU), además de un contrato de alquiler o título de propiedad. Con ello, se habilita un cupo de entre 6.000 y 7.000 litros de diésel para un terreno de 30 hectáreas. Sin embargo, denunció que los especuladores acumulan tarjetas “como si fueran naipes de casino”, lo que obliga a los pequeños productores a comprar diésel en el mercado negro a precios de 8 a 10 bolivianos por litro.

Pérez también señaló que estos intermediarios adquieren combustible en distintos municipios, ampliando aún más la especulación. En este sentido, responsabilizó directamente a la ANH y al Gobierno por el fracaso de la actual campaña de siembra.

Factor sequía

El dirigente de CAPPO añadió que, además de la falta de diésel, la actual sequía que atraviesa el oriente boliviano ha profundizado los problemas productivos.

“Proyectábamos sembrar unas 400.000 hectáreas de soya en invierno, pero finalmente apenas se alcanzaron unas 300.000 hectáreas. También se vio afectada la cosecha de trigo, aunque no podría precisar el porcentaje. Asimismo, se afectó la producción de maíz, grano esencial para la alimentación animal y humana, además de otros cultivos de temporada que tienen igual importancia”, precisó Pérez.

El dirigente destacó que, pese a que la germinación de los cultivos fue buena al inicio, el estrés hídrico causado por la sequía amenaza con reducir los rendimientos. “El clima no lo podemos controlar, pero lo del combustible sí, y en ese aspecto el Gobierno no ha cumplido”, cuestionó.

Fuente: SCA

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