Las ventas paraguayas crecieron con fuerza desde la apertura del mercado estadounidense y el sector apunta a 75.000 toneladas en 2026, aunque todavía enfrenta barreras arancelarias.
El aumento de los precios de la carne en Estados Unidos está abriendo una oportunidad comercial para la ganadería paraguaya, que busca profundizar su presencia en un mercado donde sus exportaciones crecieron rápidamente desde finales de 2023. El presidente Santiago Peña aseguró durante una visita a Nueva York que existe interés estadounidense por recibir más carne de Paraguay. El desafío es que el país sudamericano todavía no dispone de un cupo bilateral propio, por lo que debe competir dentro de una cuota compartida y afrontar aranceles cuando se agota el volumen disponible con tratamiento preferencial.
La evolución de los embarques permite dimensionar el cambio. Paraguay comenzó a exportar carne bovina a Estados Unidos a fines de 2023 y ese año colocó apenas 75 toneladas. En 2024, el volumen saltó hasta 28.000 toneladas y durante 2025 alcanzó 49.456 toneladas, según datos del Servicio Nacional de Calidad y Salud Animal (Senacsa). La industria apunta ahora a llegar a 75.000 toneladas en 2026, un objetivo que convertiría al mercado estadounidense en una pieza todavía más relevante para el negocio ganadero del país.
Hasta agosto, Paraguay había enviado a Estados Unidos 35.443 toneladas de carne por US$211 millones, ubicándolo como su segundo mayor destino durante ese período, detrás de Chile. El sector apunta a conseguir un crecimiento del 20% frente a los volúmenes del año anterior, aun cuando la faena doméstica registra una reducción durante 2026. La combinación entre demanda externa y menor disponibilidad de animales agrega presión sobre una cadena que busca aprovechar los mejores mercados sin comprometer su capacidad de abastecimiento.
El obstáculo que Paraguay todavía debe superar
A diferencia de otros proveedores regionales, Paraguay no cuenta con una cuota estadounidense exclusiva. Sus embarques ingresan dentro del contingente conocido como «otros países», compartido con diferentes exportadores y donde Brasil posee un peso considerable. Una vez consumido el volumen libre de aranceles, algo que puede ocurrir rápidamente, los envíos adicionales quedan sujetos a un arancel de 26,4%, de acuerdo con información de la Cámara Paraguaya de Carnes.
Esa diferencia arancelaria adquirió mayor relevancia a medida que Estados Unidos comenzó a buscar alternativas para ampliar su oferta interna. Peña planteó públicamente el interés de Paraguay en conseguir un tratamiento preferencial propio, que permitiría mejorar las condiciones de acceso y dar mayor previsibilidad a los frigoríficos y productores que abastecen ese destino. Por ahora, sin embargo, los exportadores paraguayos continúan operando dentro del esquema compartido.
Durante agosto, la administración de Donald Trump implementó además un alivio arancelario temporal para importaciones de carne procedentes de varios países proveedores, entre ellos Paraguay. El esquema contempla hasta 300.000 toneladas de carne molida durante un período de 90 días, distribuidas a razón de 100.000 toneladas mensuales desde septiembre. Para la industria paraguaya representa una oportunidad adicional, aunque también implica competir directamente con otros grandes abastecedores regionales.
Argentina, por su parte, consiguió una ampliación de 80.000 toneladas de su cuota específica para ingresar al mercado estadounidense dentro de las negociaciones comerciales mantenidas entre ambos gobiernos. Paraguay no dispone actualmente de una herramienta bilateral equivalente, una diferencia que explica por qué el acceso arancelario se convirtió en uno de los puntos comerciales de interés para su industria cárnica.
De 75 toneladas a un mercado estratégico para la ganadería
La velocidad del crecimiento estadounidense resulta particularmente significativa para Paraguay por una característica de su política exterior. El país mantiene relaciones diplomáticas con Taiwán y no posee acceso directo al mercado de China continental, uno de los mayores compradores mundiales de carne bovina. Esa situación obliga a la industria paraguaya a profundizar la diversificación hacia otros destinos capaces de absorber mayores volúmenes y pagar valores competitivos.
Estados Unidos pasó rápidamente a cumplir ese papel. El salto desde apenas 75 toneladas en 2023 hasta 49.456 toneladas en 2025 representa un crecimiento extraordinario en apenas dos años completos de operaciones. Si el sector consiguiera alcanzar la meta de 75.000 toneladas planteada para 2026, el volumen sería más de 50% superior al registrado el año pasado, aunque el resultado dependerá de la disponibilidad de producto y de las condiciones comerciales durante los últimos meses del año.
La expansión también ocurre mientras Paraguay sostiene un fuerte flujo global de carne. Solo durante el primer trimestre de 2026, el país había exportado cerca de 70 millones de kilos, generando ingresos por US$453,3 millones. Estados Unidos se incorporó así a una estructura exportadora donde Chile continúa teniendo un peso central y Taiwán también se consolidó entre los compradores relevantes.
Para la cadena ganadera paraguaya, el próximo movimiento estará determinado tanto por la demanda estadounidense como por las condiciones de acceso. Alcanzar mayores volúmenes representa una oportunidad para frigoríficos y productores, pero conseguir una cuota específica que reduzca la exposición al arancel de 26,4% podría modificar de manera más profunda la competitividad del producto paraguayo. Mientras esa negociación permanece abierta, el sector intenta acercarse a las 75.000 toneladas previstas para este año.
Fuente: AgroLatam


