La industria de fertilizantes advierte que una reducción de 8 millones de toneladas de urea en el mercado internacional tendría un fuerte impacto sobre el trigo.
Las interrupciones en el abastecimiento mundial de fertilizantes podrían convertirse en una amenaza directa para la producción de granos y la seguridad alimentaria. La Asociación Internacional de la Industria de Fertilizantes (IFA) advirtió durante un análisis presentado en São Paulo, que la salida de aproximadamente 8 millones de toneladas de urea del mercado internacional podría provocar una pérdida de entre 75 y 100 millones de toneladas de trigo.
La magnitud de la estimación adquiere especial relevancia al compararla con la producción mundial del cereal. Según los datos mencionados por la entidad, la cosecha global se ubica apenas por encima de 800 millones de toneladas de trigo. En el escenario más severo planteado por la IFA, las toneladas potencialmente comprometidas equivaldrían a más del 12% de ese volumen, lo que muestra hasta qué punto la disponibilidad de fertilizantes nitrogenados puede condicionar la oferta agrícola.
La advertencia fue realizada por Alzbeta Klein, CEO y directora general de la IFA, quien relacionó ese escenario con los cuellos de botella registrados durante el año en el mercado internacional de urea. El planteo pone el foco en un insumo fundamental para alcanzar los niveles de productividad que requiere la agricultura moderna, particularmente en cultivos extensivos de elevada importancia alimentaria.
Ocho millones de toneladas de urea que pueden multiplicar el impacto
La diferencia entre el volumen de fertilizante que podría salir del mercado y la cantidad de trigo comprometida permite dimensionar el efecto productivo. Frente a una reducción de 8 millones de toneladas de urea, la IFA proyecta que podrían perderse entre 75 y 100 millones de toneladas del cereal, dependiendo del alcance que finalmente tengan las dificultades de suministro.
La urea constituye una de las principales fuentes de nitrógeno utilizadas por la agricultura. Por eso, cualquier restricción importante sobre su disponibilidad puede repercutir sobre las decisiones de fertilización y, posteriormente, sobre el potencial productivo de los cultivos. La advertencia de la asociación no se limita así al comportamiento comercial de un insumo, sino que vincula directamente el abastecimiento de fertilizantes con la capacidad mundial de producir alimentos.
Para los productores, los problemas de suministro también pueden generar decisiones más complejas al momento de planificar las aplicaciones. La disponibilidad física del producto resulta tan importante como su precio: cuando el acceso al fertilizante se reduce, existe el riesgo de utilizar menores cantidades de nutrientes y comprometer los rendimientos potenciales. La dimensión final de ese efecto dependerá de cuánto duren y qué alcance tengan las interrupciones mencionadas por la industria.
La mitad de los alimentos depende de los fertilizantes nitrogenados
Klein aportó otro dato que amplía la dimensión del problema. Según explicó, cerca de la mitad de los alimentos consumidos en el planeta depende del proceso Haber-Bosch, utilizado para producir fertilizantes nitrogenados a partir de materias primas que incluyen gas natural. Esa relación convierte al suministro de nitrógeno en una pieza estratégica no solamente para la agricultura, sino también para la seguridad alimentaria mundial.
La concentración de la producción agrega otro factor de vulnerabilidad. La directora general de la IFA señaló que un solo fabricante aporta insumos que contribuyen a alimentar a cerca del 5% de la población mundial. Una interrupción relevante en instalaciones de esa escala puede, por lo tanto, tener consecuencias que trascienden rápidamente las fronteras del país productor y alcanzar mercados agrícolas dependientes de las importaciones.
La advertencia resulta especialmente significativa para las grandes regiones productoras de granos, donde la fertilización nitrogenada constituye una herramienta decisiva para sostener rendimientos. El trigo aparece como el ejemplo cuantificado por la IFA, pero el planteo de la entidad abarca de manera más amplia el vínculo entre disponibilidad de insumos esenciales, producción agrícola y abastecimiento mundial de alimentos.
La evolución del mercado internacional de urea pasa así a ocupar un lugar central para la próxima planificación agrícola. Si los cuellos de botella reducen efectivamente en 8 millones de toneladas la oferta disponible, el impacto no quedaría restringido a las cotizaciones de los fertilizantes: de acuerdo con la estimación presentada por la IFA, podría trasladarse directamente a decenas de millones de toneladas de uno de los cereales básicos de la alimentación mundial.
Fuente: AgroLatam


