Alivio para los productores y vía libre para el maíz tardío: la chicharrita retrocede en el centro y se mantiene acotada en la zona endémica

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El Banco Mundial proyecta alzas de hasta 17% en productos agrícolas y fertilizantes durante 2026. La demanda de biocombustibles, los conflictos comerciales y los riesgos climáticos presionan los mercados.

Los datos recolectados en la segunda mitad de octubre por la Red Nacional de Monitoreo de Dalbulus maidis, la chicharrita transmisora de una grave enfermedad del cultivo de maíz, trajeron alivio a los productores agropecuarios. El 53° informe de los técnicos, presenta «una situación promisoria» para las distintas regiones del país. «A un mes del inicio de las siembras tardías de maíz, el escenario es auspicioso«, destacaron los especialistas.

Según el relevamiento, en el Litoral, Centro Norte y Centro Sur presentan niveles de presencia de chicharritas por debajo de la campaña pasada, mientras que en las zonas endémicas del noroeste (NOA) y noreste (NEA) se observa una estabilidad respecto a la misma altura de 2025.

De todas maneras, no hay que relajarse demasiado. Desde la Red insisten en que, a partir de la epifitia que se llevó casi el 20% de la producción en la campaña 2023/24, «nunca hay que bajar la guardia con esta plaga«.

Una medida clave para mantener a raya el insecto vector del achaparramiento del maíz es eliminar los llamados maíces guachos o voluntarios que actúan como “puente verde” permitiendo al vector y sus patógenos pasar de una campaña a la otra.

Asimismo, se debe monitorear frecuentemente a la chicharrita en lotes con maíz de primera a partir de la emergencia del cultivo, para detectar cualquier eventual aparición del vector a tiempo y así tener chances de minimizar futuros daños definiendo estrategias de control.

Por región

Para realizar el informe, la red relevó 356 localidades de la Argentina, distribuidas en las regiones del NOA (63 localidades), NEA (80 localidades), Litoral (35 localidades), Centro Norte (72 localidades) y Centro Sur (106 localidades).

De acuerdo al informe, en el NOA, aún con un ligero aumento del promedio respecto del relevamiento anterior, las poblaciones se mantuvieron estables en comparación con la misma altura del año pasado. Un 60% de localidades no registraron capturas, mientras que un 21% tuvo la categoría más baja (1 a 4 adultos por trampa), lo que indica estabilidad y escasa presencia a nivel regional.

En el NEA, el promedio de capturas por trampa se incrementó levemente aunque resultó inferior al del 2025 para la misma época. Un 57% de las localidades no registró capturas, mientras que un 34% las tuvo pero en la categoría más baja.

En cuanto al Litoral, las poblaciones de la chicharrita siguen en niveles muy bajos, con un 85% de localidades que registraron ausencia del vector, y un 12% que tuvieron entre 1 y 20 adultos por trampa. El escenario de muy baja abundancia regional se consolida aún más debido a que el 98% de las trampas estuvo sobre lotes con maíz temprano.

En el Centro Norte, con un 65% de las trampas ubicadas en lotes de maíz, el insecto continuó retrocediendo: las localidades sin capturas crecieron del 86 al 93% contra el relevamiento anterior, mientras que el 7% restante quedó en la categoría de capturas más baja.

Por su parte, en el Centro Sur, la plaga estuvo ausente en el 97% de las localidades evaluadas, lo que reafirma a la región como la de menor incidencia de Dalbulus maidis. El 52% de las trampas se ubicó sobre cultivos de maíz.

Fuente: Clarín

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