Los futuros acumulan nuevas pérdidas ante las mayores proyecciones de producción en Brasil y Estados Unidos, pese a la firmeza de las exportaciones.
La soja profundizó sus pérdidas en la Bolsa de Chicago durante las primeras operaciones de este miércoles 4 de noviembre de 2026, presionada por nuevas estimaciones de producción que anticipan una mayor disponibilidad del grano en Estados Unidos y Brasil. El contrato de enero de 2027 volvió a acercarse a los US$12 por bushel, mientras los operadores evalúan el posible impacto de cosechas más voluminosas sobre los precios internacionales. La tendencia bajista se mantiene pese a los recientes anuncios de exportaciones estadounidenses y a la proximidad de una nueva actualización del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA).
En las primeras horas de la mañana, la posición enero de 2027 cotizaba a US$12,0325 por bushel, con una caída de 10,75 centavos respecto del cierre anterior. El contrato noviembre de 2026 retrocedía hasta US$11,9250, mientras que marzo y mayo de 2027 operaban en US$12,1075 y US$12,2025, respectivamente. Los valores corresponden a las primeras operaciones de la jornada y pueden modificarse durante la rueda. El movimiento prolonga las bajas registradas desde comienzos de noviembre y refleja la sensibilidad del mercado frente a las perspectivas de oferta.
Brasil y Estados Unidos elevan sus proyecciones de producción de soja
Las nuevas estimaciones de la consultora StoneX reforzaron las expectativas de una oferta abundante para la campaña 2026/27. En Estados Unidos, la firma incrementó su previsión de rendimiento en 0,9 bushel por acre, hasta alcanzar 55 bushels por acre. Con esta modificación, la producción proyectada aumentó en 77 millones de bushels, hasta ubicarse en 4.725 millones de bushels. La revisión incorpora un volumen adicional que podría influir sobre el balance estadounidense de oferta y demanda.
En Brasil, principal competidor de Estados Unidos en el comercio internacional de la oleaginosa, la consultora también ajustó al alza sus cálculos. La nueva estimación para la campaña 2026/27 alcanza los 184,95 millones de toneladas, lo que representa un incremento de 1,59 millones de toneladas frente a su proyección anterior. Aunque se trata de previsiones privadas sujetas a cambios, las cifras fortalecen la percepción de que ambos países podrían aportar importantes volúmenes al abastecimiento mundial.
El avance de las labores agrícolas también influye sobre las expectativas comerciales. Según el último informe Crop Progress del USDA, la cosecha estadounidense alcanzó el 88% de la superficie sembrada al 1 de noviembre, cuatro puntos porcentuales por encima del promedio de los últimos cinco años. En Brasil, el relevamiento de AgRural indicó que la siembra llegó al 53% del área prevista, frente al 47% registrado en igual período de 2025. Las condiciones climáticas de noviembre serán determinantes para evaluar el desarrollo de los cultivos brasileños.
Las exportaciones estadounidenses crecen, pero no logran sostener los precios
La debilidad de las cotizaciones contrasta con los indicadores recientes de demanda externa. El USDA confirmó una operación de 134.000 toneladas de soja estadounidense para destinos no informados, correspondiente a la campaña comercial 2026/27. El anuncio se produjo después de otra venta de 136.000 toneladas destinadas a China, un mercado fundamental para el comercio mundial de la oleaginosa. Sin embargo, estas operaciones no alcanzaron para revertir las pérdidas registradas en Chicago.
Los embarques también muestran un desempeño destacado. Durante la semana finalizada el 29 de octubre, las inspecciones de soja estadounidense para exportación totalizaron 2,44 millones de toneladas. En el acumulado de la temporada comercial, el volumen llegó a 12,18 millones de toneladas, un crecimiento del 56% respecto del mismo período del año anterior. Estos datos evidencian un ritmo importante de comercialización, aunque los operadores continúan evaluando si la demanda podrá absorber el aumento de producción previsto.
Otro elemento que influye sobre las cotizaciones es el comportamiento de los fondos de inversión. Las evaluaciones del mercado señalan que una reducción de las posiciones compradas puede intensificar los movimientos bajistas cuando aparecen nuevas expectativas de abundancia de granos. Para los productores de Brasil, la evolución de Chicago también debe analizarse junto con el tipo de cambio y los premios de exportación, factores que determinan el precio final recibido en moneda local y pueden compensar parcialmente las variaciones internacionales.
La próxima referencia para el mercado llegará el 10 de noviembre, cuando el USDA publique su nuevo informe de oferta y demanda agrícola. La actualización permitirá contrastar las estimaciones privadas con las cifras oficiales de producción estadounidense y revisar las perspectivas de existencias y consumo. Mientras tanto, el avance de la siembra brasileña, las condiciones meteorológicas y las compras internacionales seguirán influyendo sobre los contratos de soja, que comenzaron noviembre con tres jornadas consecutivas de presión bajista.
Fuente: AgroLatam


