Las compras chinas alcanzaron un máximo para junio, aunque el volumen estadounidense se desplomó y Brasil abasteció casi nueve de cada diez toneladas.
China importó 13,55 millones de toneladas de soja durante junio de 2026, el volumen más alto registrado para ese mes, pero el crecimiento de la demanda no benefició por igual a sus principales proveedores. Los embarques procedentes de Estados Unidos cayeron un 20,6% interanual, mientras Brasil amplió sus ventas un 13,7% y reforzó su dominio sobre el mayor mercado comprador del mundo.
Los datos publicados este lunes por la Administración General de Aduanas de China muestran que Estados Unidos colocó 1,27 millones de toneladas, frente a los 1,6 millones ingresados en junio del año pasado. Brasil, en cambio, elevó sus entregas desde 10,62 millones hasta 12,08 millones de toneladas.
La diferencia revela un cambio considerable en la distribución del negocio. Durante junio, Brasil abasteció aproximadamente el 89% de toda la soja importada por China, mientras la participación estadounidense quedó por debajo del 10%, pese al compromiso de Pekín de adquirir 25 millones de toneladas anuales a Estados Unidos hasta 2028.
La abundante disponibilidad brasileña fue uno de los factores que impulsó las compras chinas a un máximo mensual. También influyó la liberación de cargamentos que permanecían demorados en los puertos y que finalmente fueron contabilizados durante junio.
El crecimiento de Brasil no se limitó al último mes. Entre enero y junio, China recibió 34,75 millones de toneladas de soja brasileña, un 9,1% más que durante la primera mitad de 2025. En ese mismo período, los despachos estadounidenses descendieron un 42,4% y quedaron en 9,31 millones de toneladas.
Esto significa que por cada tonelada estadounidense ingresada durante el semestre, China compró alrededor de 3,7 toneladas originadas en Brasil. La ventaja refleja la competitividad de la oferta sudamericana, pero también las consecuencias acumuladas de las disputas comerciales entre Washington y Pekín.
Los compradores chinos habían postergado parte de las adquisiciones correspondientes a la cosecha estadounidense anterior mientras aguardaban avances diplomáticos. Después de una cumbre de líderes celebrada en octubre, Pekín adquirió cerca de 12 millones de toneladas de soja de Estados Unidos, aunque ese movimiento no alcanzó para revertir la caída interanual.
China volvió a reservar soja estadounidense de la nueva cosecha después del encuentro que Donald Trump y Xi Jinping mantuvieron los días 14 y 15 de mayo de 2026. La reunión conservó sin modificaciones el compromiso chino de comprar 25 millones de toneladas anuales hasta 2028.
Sin embargo, los datos de junio indican que la recuperación comercial todavía no se refleja plenamente en las importaciones efectivas. Estados Unidos necesitará acelerar sus embarques durante la segunda mitad del año para acercarse al volumen acordado y recuperar parte de la participación cedida ante Brasil.
La evolución también dependerá de los precios, la disponibilidad de la nueva cosecha estadounidense y las decisiones de las procesadoras chinas. Brasil suele concentrar su mayor presencia durante la primera mitad del año, mientras Estados Unidos adquiere más protagonismo cuando avanza su cosecha y disminuye la oferta exportable sudamericana.
Para los productores brasileños, el crecimiento consolida a China como destino central de su complejo sojero. Para los agricultores estadounidenses, la reducción del 42,4% acumulada hasta junio aumenta la presión sobre los precios y deja una porción mayor de la cosecha expuesta a otros compradores o al mercado interno.
El récord de importaciones confirma que la demanda china continúa activa, pero también muestra quién está capturando ese crecimiento. Brasil amplió su participación mientras Estados Unidos espera que los compromisos políticos se conviertan en compras y embarques concretos.


