Confinarte 2026 destaca el papel de la nutrición, la genética y el manejo para impulsar la eficiencia ganadera

Especialistas nacionales e internacionales coincidieron en que la rentabilidad del confinamiento moderno depende de la combinación entre genética superior, precisión nutricional y una rigurosa gestión operativa.

La ganadería de confinamiento atraviesa una etapa de transformación impulsada por la necesidad de producir más carne en menos tiempo, mejorar los rendimientos productivos y responder a las crecientes exigencias de los mercados internacionales. Estos fueron algunos de los principales temas abordados durante Confinarte 2026: “El arte de confinar”, evento que reunió a especialistas, técnicos y productores para analizar las nuevas tendencias del sector.

Los expositores coincidieron en que la competitividad de los sistemas de confinamiento ya no depende únicamente de la disponibilidad de alimento, sino de la capacidad de gestionar con precisión variables como la nutrición, la genética, el bienestar animal y los indicadores de desempeño productivo.

Animales más pesados para mercados más exigentes

Durante su participación, Edson Arantes, gerente comercial de Totalpec, explicó que los sistemas de engorde han evolucionado para responder a las demandas de mercados que requieren animales con mayor peso de faena y mejores características de carcasa.

Según indicó, años atrás era común trabajar con animales que alcanzaban entre 400 y 420 kilogramos de peso vivo. Actualmente, la tendencia apunta a finalizar bovinos por encima de los 500 y 550 kilogramos, permitiendo obtener mayores rendimientos de carcasa, una mejor valorización comercial y una oferta de carne más uniforme para el consumidor.

“La exigencia de los mercados ha llevado a los productores a optimizar sus sistemas para lograr animales más pesados y eficientes sin perder competitividad”, señaló.

La evolución de la nutrición y el aporte de la genética

Los especialistas brasileños Rogerio Coan, Rafael Cervieri y Pedro Veiga destacaron que uno de los cambios más importantes de los últimos años ha sido la evolución de las estrategias nutricionales.

Las dietas tradicionales, caracterizadas por una alta participación de forrajes y menor concentración energética, han dado paso a formulaciones más precisas que incorporan ingredientes energéticos, aditivos nutricionales y herramientas de monitoreo que permiten maximizar el desempeño animal.

Veiga remarcó que estos avances deben complementarse con programas de mejoramiento genético para alcanzar todo su potencial productivo.

“La nutrición ha evolucionado significativamente y la genética acompaña ese proceso. Cuando se trabaja con animales de alto mérito genético y una nutrición adecuada, los resultados productivos son superiores”, explicó.

Por su parte, Coan señaló que el éxito del confinamiento no está necesariamente relacionado con el tamaño de la operación, sino con la capacidad de controlar indicadores clave de desempeño.

El uso de animales con mayor potencial de crecimiento y biotipos más adaptados a sistemas intensivos permite alcanzar los pesos objetivos de faena en ciclos que oscilan entre 80 y 120 días, optimizando la conversión alimenticia y la rentabilidad del negocio.

El manejo diario marca la diferencia

Más allá de la genética y la nutrición, los especialistas coincidieron en que el factor humano continúa siendo determinante para el éxito de los sistemas de confinamiento.

Según explicó Rafael Cervieri, muchas de las diferencias en productividad se generan durante la ejecución cotidiana de tareas operativas aparentemente simples, pero fundamentales para mantener la estabilidad del sistema.

Entre los aspectos más relevantes mencionó:

  • Cumplimiento estricto de los horarios de alimentación.
  • Correcta elaboración y homogeneidad de las mezclas alimenticias.
  • Monitoreo permanente de los comederos para ajustar las cantidades suministradas.
  • Disponibilidad constante de agua limpia y fresca para los animales.

Los expertos advirtieron que descuidar estas rutinas puede reducir la eficiencia productiva entre un 5% y un 10%, afectando directamente la ganancia diaria de peso y elevando los costos de producción.

Competir en los mercados internacionales

Otro de los temas analizados durante el evento fue la creciente exigencia de los mercados de exportación, particularmente de Asia.

Los especialistas señalaron que destinos como China demandan animales jóvenes, generalmente menores a 30 meses al momento de la faena, pero con elevados niveles de terminación y calidad de carcasa.

Frente a este escenario, la ganadería intensiva enfrenta el desafío de producir más eficientemente, reduciendo costos y mejorando los indicadores productivos para mantenerse competitiva en un mercado cada vez más exigente.

La conclusión compartida por los expositores fue clara: la combinación de genética superior, nutrición de precisión y manejo eficiente se ha convertido en el principal camino para aumentar la productividad y fortalecer la competitividad de la cadena cárnica en los mercados nacionales e internacionales.

Fuente: SCA.

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