Déficit, inflación y escasez de divisas amenazan el año 2025

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ECONOMÍA. – Bolivia enfrenta una crisis económica multidimensional agravada por 12 años consecutivos de déficit fiscal, inflación histórica, y una escasez crítica de dólares. La solución pasa por un cambio del modelo económico, según expertos.

El presidente del Colegio Departamental de Economistas de Tarija, Luis Fernando Romero Torrejón, realizó una evaluación exhaustiva del desempeño económico de Bolivia durante 2024 y presentó sus perspectivas para 2025. Basándose en el informe del Ministerio de Economía y Finanzas Públicas, Romero destacó que, aunque el gobierno centró sus explicaciones en factores externos y políticos, evitó abordar las raíces estructurales de la crisis económica que afecta al país.

Según el economista, se atribuyó la situación actual a los bloqueos organizados por Evo Morales, que habrían causado pérdidas superiores a los 3.000 millones de dólares, y a la falta de desembolso de créditos por 1.228 millones de dólares. Sin embargo, Romero subrayó que no se mencionaron problemas fundamentales como los 12 años consecutivos de déficit fiscal, una crisis multidimensional y una inflación acumulada del 8,82 %, la más alta en 16 años.

CRISIS INFLACIONARIA Y MONETARIA

Romero afirmó que, aunque se atribuyó la inflación a factores como el contrabando inverso, fenómenos climáticos y bloqueos, la causa principal radica en la escasez de dólares y su cotización elevada en el mercado paralelo. Esto ha encarecido las importaciones, la producción y la comercialización, generando una pérdida del poder adquisitivo del boliviano cercana al 60 % en 2024.

El economista también destacó que, a pesar del aumento en el precio del oro en los mercados internacionales, las Reservas Internacionales Netas (RIN) cerrarán en torno a los 2.000 millones de dólares, gracias en parte a la monetización de más de 30 toneladas de oro, utilizadas para financiar el gasto corriente y el pago de deuda externa.

EL COMERCIO EXTERIOR, EN DECLIVE

Otro punto crítico del análisis fue el comercio exterior. Romero señaló que, aunque Bolivia registró un superávit comercial de 69 millones de dólares a septiembre, el saldo comercial acumulado negativo fue 429 % mayor que el del mismo periodo en 2023. La escasez de dólares y su alto costo han golpeado tanto las importaciones como las exportaciones, limitando el crecimiento económico y afectando la competitividad regional.

PERSPECTIVAS PARA 2025: UN PANORAMA DESAFIANTE

Para 2025, las metas gubernamentales proyectadas en el Presupuesto General del Estado (PGE) reflejan expectativas moderadas. Se estima un crecimiento económico del 3,51 % y una inflación del 7,5 %, con un déficit fiscal del 9,2 % del PIB. Romero calificó estas metas como optimistas, pero contradictorias, dado que se planea gastar más mientras se espera un crecimiento menor.

El gobierno planea impulsar la recuperación económica mediante inversión pública multisectorial, principalmente en minería, hidrocarburos e industria. No obstante, el economista expresó dudas sobre la viabilidad de estas iniciativas, dada la presión fiscal y cambiaria que enfrenta la economía boliviana.

El balance económico de 2024, según Romero, fue negativo, y las perspectivas para 2025 no son alentadoras si no se implementan políticas estructurales que aborden los problemas fiscales y económicos de raíz.

 

Fuente: El Mundo

Fecha: 02/01/2025

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