La venta clandestina de mercancías prohibidas se campea en tiendas de abarrotes y en algunas calles y avenidas de los antiguos mercados La Ramada, Abasto y Los Bosques. El contrabando está presente en todas las categorías de alimentos y productos de limpieza y para el hogar.
“Es un ilícito y un ‘enemigo’ real para las industrias nacionales, todo el mundo lo sabe, y no acabará porque es un negocio que genera ‘jugosos’ dividendos a las redes de personas que se dedican al tráfico ilegal de mercadería, principalmente de Argentina y de Brasil, por la diferencia cambiaria de la moneda, y porque son productos con alta rotación por los bajos precios, lo que hace que los consumidores los prefieran sin importarles la calidad o si son garantizados para su salud”, expresó una comerciante en un puesto de venta sobre la calle Guarayos (La Ramada), al pedir el anonimato por temor a represalias.
Anotó que entre los gremialistas hay una disputa por la preferencia de los compradores, y que para competir recurren al contrabando, que les deja sacar ventajas en precio y generar ventas al final del día. “Hoy el cliente compra por el precio. Por decirle, prefiere un aceite argentino que ingresa por contrabando y vale Bs 10 el litro, frente a los nacionales que -dependiendo de la marca- varían de Bs 12 y 13 de la misma medida”, refirió la mujer, al complementar que la diferencia de valores también se refleja en arroz, harina, fideos, galletas, cervezas, pañales de bebé, detergentes, leche en polvo, entre otras líneas de productos.
En la zona de La Ramada, por las calles Amboró, Guarayos, Sutó y Charagua se puede advertir abundante mercadería nacional y del exterior en las tiendas y calles. En el caso de la oferta extranjera, a decir de los propios comerciantes, en un gran porcentaje, es internada al país de Argentina, Brasil y Paraguay vía contrabando.
Está tan enraizada esta actividad ilegal en este punto de la ciudad, al extremo que algunos contrabandistas ‘camuflan’ la venta de productos en ferias que funcionan en patios y garajes de viviendas. En estos lugares prevalece la oferta de productos argentinos y brasileños, cuya diferencia de precio es abismal, comparado con los producidos por manos bolivianas.
Así, por ejemplo, la cuarta de galletas argentinas de la marca Surtidas (tres unidades) se vende a Bs 21, contra una bolsa de una marca local que se cotiza por Bs 10. El aceite argentino Indigo cuesta Bs 10 (litro), contra un nacional que varía de Bs 13 a 14; un kilo de arroz brasileño Brilhante, se cotiza a Bs 6; y de marca nacional se vende a Bs 8; el paquete de 12 unidades de las harina argentina La Florencia y Guadalupe, vale de Bs 50 a 58, y con sello boliviano, con igual cantidad, registra un importe de Bs 63.
Fuente: El Deber
Sección: Economía
Fecha: 26/09/2022
#SomosPrensa #SomosAgro
#SomosSantaCruzAgropecuario


