- El nuevo informe del USDA llegó con datos que, en apariencia, ofrecían cierto alivio para el mercado de soja.
- Sin embargo, la reacción inmediata fue un retroceso marcado en los precios.
El nuevo informe del USDA llegó con datos que, en apariencia, ofrecían cierto alivio para el mercado de soja. Sin embargo, la reacción inmediata fue un retroceso marcado en los precios, impulsado por la creciente sensación de que las cifras oficiales no reflejan con claridad la realidad de la demanda externa para EE.UU. Entre los operadores domina la idea de que las proyecciones de exportación de Estados Unidos están basadas en supuestos difíciles de sostener, especialmente en un momento en que China estuvo prácticamente ausente del mercado durante semanas clave.
Del lado de los alcistas, todavía existen elementos que proporcionan algo de soporte. La producción de soja estadounidense mostró un ajuste leve, los inventarios domésticos se redujeron y los stocks globales se mantuvieron apenas por debajo de lo que se esperaba. Además, ciertos segmentos del complejo de la soja continúan exhibiendo dinamismo: se registraron compras firmes de harina en Asia, actividad estable en el mercado chino de subproductos y expectativas de una molienda interna robusta de EE.UU. en el corto plazo.
No obstante, los argumentos bajistas fueron más fuertes. La principal preocupación es que el USDA realizó recortes mínimos en exportaciones de soja de EE.UU. a pesar de que China lleva meses reduciendo significativamente su demanda de soja estadounidense, justo en la parte del año en la que suele comprar volúmenes muy elevados, considerando que China prácticamente no compró en septiembre y octubre, meses en los que normalmente compra 6 millones de toneladas.
Panorama de consumo débil y márgenes negativos en el mercado chino de soja
China atraviesa un escenario de márgenes triplemente negativos en sus principales segmentos vinculados a la soja: carne de cerdo, alimentación animal y molienda. Los precios del cerdo han caído cerca del 20 % desde agosto, ubicándose por debajo de los costos de producción y presionando a productores de todos los tamaños. A pesar de que los pesos de faena siguen elevados, la situación económica del sector continúa deteriorándose según datos de mercado.
En el mercado de harinas y subproductos, se observa un exceso de oferta. Este año, las importaciones desde Brasil, Argentina y otros orígenes sumaron cerca de 94 millones de toneladas, un nivel similar al de años anteriores pero insuficiente para evitar la acumulación de inventarios y la persistencia de márgenes muy débiles según fuentes del mercado. Para 2025, se proyecta un inicio de año con menor stock de animales y menor consumo de alimento, replicando patrones de 2021 a 2023, lo que limita la demanda de harina de soja.
La actividad de molienda en China también enfrenta fuertes dificultades: los márgenes al contado son bajos y la curva de precios dejó de justificar el almacenamiento de soja cara. Las plantas de soja en China podrían recortar el procesamiento en diciembre y enero si continúan las pérdidas, reduciendo compras a corto plazo y esperando la llegada de la nueva cosecha brasileña. Esto podría revertir parcialmente la tendencia estacional entre febrero y marzo según analistas de mercado. En conjunto, el mercado chino muestra un panorama de consumo debilitado y una limitada capacidad para aumentar compras adicionales en el corto plazo.
El resultado es un mercado que, pese a algunos fundamentos moderadamente positivos, vuelve a quedar dominado por la desconfianza: desconfianza en las cifras oficiales del USDA, en la fortaleza de la demanda externa y en la capacidad de los precios de sostenerse si Sudamérica continúa recuperando ritmo y mejora de clima. En este contexto, el sesgo bajista vuelve a ganar terreno y la volatilidad podría seguir siendo la norma en las próximas ruedas.
Fuente: CLARIN


