El maíz cerró la última semana en alza en el mercado de Chicago. Lo hizo en medio de commodities y acciones que se derrumbaron inexorablemente tras el show de tarifas de Trump. Y lo logró a pesar del aumento de superficie sembrada que se espera para la campaña que apenas está empezando. Su contracara fue la soja, que en el mismo periodo perdió al menos USD 17, o el petróleo, que arribó el viernes a su menor valor en tres años. O incluso el mercado bursátil, que sufrió su peor caída de dos días consecutivos desde 2008.
El cereal tiene buenos fundamentos y los bajistas se fueron quedando sin munición suficiente como para llevar al maíz hacia territorio negativo. La noticia de que México, el principal comprador del cereal estadunidense, no iba a ser castigado por Trump, le terminó de devolver la vida en medio de la debacle. Es que las bajas que soportó el cereal entre febrero y comienzos de marzo obedecían más que nada a ese temor.
Como elementos adicionales ligados al sostén de precios, los analistas estadounidenses indican que se ha iniciado la época del año en la que será difícil comprarles maíz a los farmers. Entienden que quizás el cereal no vuelva durante 2025 a los USD 187-190, pero anticipan que el potencial alcista que muestra este producto supera el potencial implícito hacia la baja.
Otros son más precisos. “A pesar de todo lo que está pasando, el maíz está de nuevo por encima de la media móvil de 200 días y el soporte clave. No parece una acción propia de un mercado bajista; los que apuntan a una caída sostenida por parte del cereal se están quedando sin argumentos”, dice un analista. Y además advierte: “Las dos caídas recientes por debajo de este nivel han sido de corta duración y se han agotado rápidamente. Es el punto clave a mantener. Y tiene sentido que transformemos este viejo techo en un nuevo piso. Personalmente, me gusta pensar que seguiremos viendo al maíz captando demanda”.
Desde luego es imposible evitar que la mala onda generalizada del mercado no termine limitando cualquier mejora en los precios, Pero el maíz no depende de China como la soja, y además un porcentaje importante del área potencialmente sembrable en Estados Unidos está en situación de seca; los niveles de humedad del suelo vienen mejorando en el este de la región, pero en la mitad oeste la situación es distinta.
La incertidumbre reinante desde el pasado 2 de abril está causando una enorme agitación, mientras los precios de la energía y los mercados bursátiles caen drásticamente. Pero el maíz ha disfrutado de una fuerte demanda de exportación, y con el dólar en su nivel más bajo en 5 meses, los precios del cereal estadounidense son más competitivos. Es cierto, los nuevos aranceles de Trump podrían modificar los flujos comerciales globales, pero la escasez de fuentes alternativas de maíz en los próximos meses debería mantener alta la demanda.
Nadie está hablando de precios fabulosos para el cereal, sino de un producto que se sostiene en medio de la debacle generalizada. Sin Estados Unidos y China, las existencias globales son las más ajustadas de la historia. Esto significa que no hay mucho margen de error para esta cosecha estadounidense y tampoco para la safrinha brasileña, que se está sembrando.
Desde ya en este juego de tronos no hay que olvidar a Ucrania, el cuarto exportador. En el Mar Negro consideran que la demanda de maíz ucraniano podría aumentar significativamente debido a la guerra comercial de Trump, que ha establecido un arancel del 25 % para los productos de Corea del Sur, del 54 % para los de China, del 24 % para los de Japón y del 20 % para los de la Unión Europea. Pero además, si Beijing continúa comprando petróleo venezolano, los aranceles sobre sus productos podrían aumentar al 79 %. China ya ha tomado duras represalias, y la Unión Europea está trabajando en lo mismo.
Brasil, otro gran jugador en el negocio del maíz, tiene fuertes vínculos con China, la Unión Europea y el Sudeste Asiático, sus precios son competitivos y las previsiones de una buena cosecha le permitirán captar a alguno de los compradores que abandonen los productos agrícolas estadounidenses. El punto con el socio del Mercosur es que tiene una demanda interna formidable y en ascenso; le costará atender todos los negocios que deje libre el país de la barras y las estrellas, y ahí entrarán a tallar Ucrania y la Argentina.
Fuente: Infobae
Fecha: 08/4/2025


