Un grupo de investigadores de la Universidad de Arkansas desarrolla una biotinta a base de sorgo que permitirá fabricar productos personalizados para la industria alimentaria y la farmacéutica.
Según informa un equipo de investigadores de la Universidad de Arkansas, es posible que dentro de poco la impresión 3D trascienda el ámbito de los polímeros y los metales y acabe desembarcando en nuestras despensas y farmacias gracias a un cereal resistente a la sequía: el sorgo.
Conocido por crecer en climas difíciles y ofrecer beneficios para la salud como reducir el colesterol y combatir la inflamación, el sorgo está ahora en el punto de mira de los científicos por el potencial que ofrece para imprimir en 3D alimentos y productos farmacéuticos. «Lo que hemos demostrado es que la proteína del sorgo puede convertirse en un nuevo gel imprimible en 3D, algo que no se había logrado nunca antes», afirma Ali Ubeyitogullari, profesor ayudante de Ingeniería Alimentaria de la Universidad de Arkansas.
El equipo ha descubierto que las proteínas hidrófobas del sorgo, a diferencia de las hidrófilas, más estudiadas, contribuyen a mejorar la cohesión de los productos impresos en 3D. «Hasta ahora, la mayoría de los proyectos de investigación sobre proteínas para la impresión 3D de alimentos se habían centrado en las proteínas hidrófilas», señala Ubeyitogullari. «Ahora existe una demanda para encontrar nuevas proteínas hidrófobas, preferiblemente procedentes de fuentes proteicas económicamente asequibles y sostenibles».
En un estudio llevado a cabo recientemente, Ubeyitogullari y Sorour Barekat, investigadora postdoctoral en Ciencias de la alimentación, han descubierto que el punto óptimo para fabricar en 3D geles de sorgo es una concentración de proteínas del 25%, que puede imprimirse a 20 mm/s con una boquilla de 0,64 mm. Elevar el porcentaje de proteínas al 35% no tiene ningún impacto positivo sobre el resultado de la impresión.
En lugar de utilizar este gel simplemente para imprimir las galletas —una aplicación que ya sido probada en trabajos anteriores—, el equipo tiene previsto usarlo como «biotinta para encapsular medicamentos o como portador de compuestos y nutrientes hidrófobos».
Su estudio, «Maximizing sorghum proteins printability: Optimizing gel formulation and 3D-printing parameters to develop a novel bioink» ha sido publicado en la revista International Journal of Biological Macromolecules, y ha contado con el apoyo del United Sorghum Checkoff Program y el Instituto Nacional de Alimentación y Agricultura (NIFA) del Departamento de Agricultura de EE. UU. (USDA). El Arkansas Biosciences Institute también ha aportado financiación para la compra de los equipos.
Estos estudios, elaborados en colaboración con Safoura Ahmadzadeh —anteriormente investigadora postdoctoral y en la actualidad ingeniera de procesamiento de chocolate en Mars Inc—, contribuirán a redefinir el papel que juega la impresión 3D no solo en la industria de la alimentación, sino también en ámbitos como la nutrición y la estabilidad y la biodisponibilidad de determinados compuestos.
Es posible que dentro de poco el sorgo pase a ser un ingrediente habitual en la impresión de galletas o píldoras inteligentes personalizadas.
Fuente: VoxelMatters


