El pasado 29 de agosto se inauguró en Paraguay una moderna planta de biodiésel, propiedad del empresario boliviano Xavier Iturralde, quien busca posicionarse como referente en energías alternativas en la región. El proyecto, desarrollado bajo el paraguas del grupo Bolivian Industrial Technology (BIT), nace con la visión de transformar residuos en energía limpia y escalar hacia un modelo industrial con presencia en al menos diez países en los próximos cinco años.
Raíces familiares y espíritu emprendedor
Iturralde, paceño de nacimiento (1979), se formó como Licenciado en Comercio Exterior y complementó su perfil académico con diplomados en Economía Austriaca y Política Liberal. Además, antes de ingresar al rubro energético, incursionó en el sector fitness como fundador del gimnasio Spazio, que hoy cuenta con cuatro sucursales en La Paz.
El empresario asegura que su vocación empresarial está ligada a su herencia familiar: su abuelo, Luis Iturralde, fue fundador del ingenio azucarero La Esperanza en Santa Cruz, mientras que su padre integró el equipo fundador del Banco y la Aseguradora Fortaleza. Con esos antecedentes, decidió apostar por un proyecto innovador en el área energética.
De El Alto a Paraguay: un traslado forzado
El proyecto comenzó en la ciudad de El Alto, ideal por su cercanía a puertos chilenos y peruanos. Sin embargo, según Iturralde, la falta de respaldo político y las trabas burocráticas en Bolivia impidieron su consolidación.
“Tuvimos más de 80 reuniones con autoridades de YPFB, ANH y el Ministerio de Hidrocarburos. Todos firmaban actas de compromiso, pero nunca hubo un verdadero paraguas político. Ante esa falta de certidumbre, decidimos trasladar la inversión a Paraguay, donde encontramos reglas claras, menores impuestos y un ambiente propicio para el emprendimiento”, explicó.
El empresario destacó que Paraguay aplica un esquema impositivo más atractivo: 10% de IVA, 10% de IUE y un impuesto específico a hidrocarburos que, en conjunto, resultan más competitivos frente a la carga tributaria boliviana.
Una planta con proyección regional
La fábrica se encuentra en el municipio industrial de Villeta (Departamento Central, Paraguay), a 45 minutos de Asunción. Actualmente opera con una línea de producción de 5.000 litros de biodiésel por día, con la meta de llegar a 15.000 litros diarios en noviembre y alcanzar su capacidad total de 35.000 litros/día hasta fines de 2026.
El biodiésel producido se obtiene mediante pirolisis de residuos derivados del petróleo, como llantas y plásticos, lo que lo convierte en un combustible de origen circular y bajo impacto ambiental. Según Iturralde, el producto presenta estándares superiores a los de combustibles fósiles convencionales:
- Índice de cetanos de hasta 57 (el estándar en Paraguay es 50).
- Punto de escurrimiento de -34 °C (requerimiento de Paraguay: -5 °C).
- Poder calorífico superior a 20.000 (vs. 19.000 habituales).
- Menor contenido de azufre respecto al diésel boliviano.
Los subproductos generados en el proceso también se aprovechan: los gases residuales se transforman en briquetas de ignición para hornos y fundiciones, reforzando la visión de economía circular.
La planta, considerada piloto, ya genera 25 empleos directos y alrededor de 100 indirectos, entre transportistas y proveedores de materia prima.
Rumbo a convertirse en transnacional
Con la experiencia en Paraguay, el objetivo del empresario boliviano es expandir operaciones a diez países en los próximos cinco años. Ya existen conversaciones con inversionistas de Chile y Perú, además de interés en otros mercados de la región.
“Queremos construir una transnacional energética con tecnología disruptiva, que no dependa de la explotación de recursos naturales, sino del reciclaje y la innovación. Aunque la planta está en Paraguay, nuestras oficinas centrales seguirán en La Paz, porque quiero que este proyecto sea también un orgullo para Bolivia”, sostuvo Iturralde.
Fuente: SCA


