Experto destaca el presente y las oportunidades futuras del algodón boliviano

En diálogo con Santa Cruz Agropecuario, el ingeniero agrónomo José Luis Landívar, representante de la Federación de Productores de Algodón (FEDEPA), compartió una visión detallada sobre la situación actual y las perspectivas futuras del cultivo de algodón en Bolivia, un rubro golpeado en las últimas dos décadas pero que hoy muestra señales de recuperación.

“El algodón no está exento de los problemas que afectan a otros sectores productivos, como la escasez de combustible, tanto en cantidad como en oportunidad, lo que dificulta realizar las labores necesarias de manejo del cultivo, especialmente ahora en época de cosecha”, advirtió.

Reconocimiento sanitario clave: Bolivia libre del Picudo Mexicano

Recientemente, Bolivia fue reconocida por la Comunidad Andina como país libre del Picudo Mexicano, una plaga devastadora para el cultivo de algodón. Al respecto, Landívar explicó que este logro fue el resultado de un trabajo conjunto de más de tres años entre FEDEPA, la Cámara de Exportadores de Santa Cruz (CADEX), la Cámara Agropecuaria del Oriente (CAO) y el Viceministerio de Comercio Exterior.

“El Picudo Mexicano es un insecto muy difícil de controlar. Los países vecinos que cultivan algodón como Brasil, Paraguay y Argentina conviven con esta plaga, mientras que en Bolivia hemos logrado mantenernos libres de ella, lo que representa una ventaja competitiva importante”, subrayó.

El reconocimiento se obtuvo tras implementar una red nacional de monitoreo y trampas coordinada con el SENASAG, cuyos resultados fueron avalados y compartidos por la Secretaría General de la Comunidad Andina con los países miembros.

“Esta certificación nos permite retomar mercados importantes como Perú y Colombia. Actualmente, cultivamos unas 4.000 hectáreas de algodón, de las cuales entre 3.000 y 3.500 cubren la demanda interna. Con la apertura de nuevos mercados, podríamos experimentar un despegue muy significativo”, afirmó Landívar.

Limitantes actuales y apuesta por la biotecnología

Consultado sobre las principales limitaciones del sector, el experto señaló la falta de reglas claras, la inseguridad jurídica y la escasez de insumos estratégicos como el combustible, que obliga a algunos productores a volver a métodos de cosecha manual de hace más de medio siglo.

Además, hizo énfasis en la urgencia de acceder a la biotecnología agrícola para ser competitivos:

“Hoy no tenemos acceso a semillas genéticamente mejoradas. Sin embargo, junto al Comité de Bioseguridad, estamos avanzando en una validación agronómica de variedades transgénicas con eventos como el BT (resistente a lepidópteros) y el RR (tolerante a glifosato). En cinco meses podríamos tener resultados concluyentes que habiliten el uso de estas semillas”, indicó.

Actualmente, una hectárea de algodón en Bolivia produce entre 13 a 15 quintales. Con el uso de biotecnología, esta cifra podría elevarse a entre 20 y 25 quintales por hectárea, lo que representa no solo un aumento en productividad, sino también una reducción significativa de costos y del uso de agroquímicos, contribuyendo así a una producción más sostenible.

“Este avance permitiría producir más con menos, protegiendo el medio ambiente y mejorando la rentabilidad del agricultor”, destacó.

Proyecciones industriales y económicas

Landívar también proyectó el impacto que una mayor producción podría tener sobre la industria textil nacional. Aseguró que Bolivia tiene el potencial de trabajar hasta 500.000 hectáreas de algodón sin necesidad de deforestar.

“Con una industria algodonera sólida podríamos reducir las importaciones de telas, generar insumos locales para los confeccionistas y fomentar la creación de cientos o miles de talleres de costura. Lo que alguna vez tuvimos, lo podríamos recuperar”, afirmó con optimismo.

Para 2026, estimó que las superficies cultivadas podrían triplicarse:

“Si este año sembramos 4.000 hectáreas, podríamos llegar a 10.000 en un par de años con condiciones adecuadas, especialmente si se consolidan las exportaciones”.

Más allá de la fibra

Finalmente, Landívar recordó que el algodón no solo sirve para la elaboración de telas, sino que su semilla también contiene aceite comestible y puede ser utilizada para la producción de biocombustibles.

“Aún me queda tiempo para seguir aportando a mi país. Es fundamental transmitir este conocimiento a las nuevas generaciones para asegurar el crecimiento del sector algodonero boliviano”, concluyó esperanzado.

Fuente: SCA           

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