Huevo boliviano rompe fronteras por vías clandestinas y pone en jaque a productores de la región

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En un contexto de inflación regional, precios elevados y creciente demanda de alimentos, el huevo boliviano –conocido por ser el más barato de Sudamérica– ha pasado a ser el nuevo objetivo del contrabando internacional. Semanalmente, millones de unidades salen de Bolivia por pasos fronterizos ilegales hacia Perú, Chile, Argentina, Brasil y Paraguay, generando preocupación en productores nacionales e internacionales, que ven en esta práctica una amenaza tanto económica como sanitaria.

Un mercado informal en expansión

El huevo producido en Bolivia, además de tener buena calidad y larga vida útil por su tipo de alimentación y manejo, tiene un costo significativamente menor en comparación con el de países vecinos. Actualmente, el maple de 30 unidades se comercializa en el país a un promedio de 30 a 36 bolivianos (equivalente a menos de 1 boliviano por unidad), mientras que en Perú y Chile el mismo producto puede costar entre 40 y 70 bolivianos.

Esta diferencia ha incentivado una red creciente de contrabando que opera a través de más de 20 pasos ilegales detectados por el Viceministerio de Lucha Contra el Contrabando de Bolivia. De estos, diez conectan con Chile, siete con Brasil, tres con Perú, dos con Argentina y uno con Paraguay. En muchos casos, las rutas de salida están controladas por redes bien organizadas que movilizan grandes cantidades de producto diariamente, en vehículos adaptados o camuflados.

Además del contrabando a gran escala, existe una modalidad “hormiga”, en la que pequeños comerciantes y pobladores fronterizos cruzan con cargas menores, amparándose en el argumento del consumo personal, aunque en realidad revenden el producto en ferias y mercados del otro lado de la frontera.

Las cifras del huevo que cruza sin control

De acuerdo con datos recogidos por la Asociación Departamental de Avicultores de Cochabamba (ADA), en 2024 se estimaba que alrededor de 8,8 millones de huevos salían ilegalmente de Bolivia cada semana. En lo que va de 2025, esa cifra se elevó a cerca de 12 millones de unidades semanales.

Rolando Morales, vicepresidente de la Cámara Agropecuaria de Cochabamba, alerta que gran parte de la producción local está siendo absorbida por el contrabando. “Solo Cochabamba produce más de 1.200 millones de unidades por semana, y buena parte de esa oferta termina siendo enviada al occidente boliviano, especialmente La Paz y Oruro, donde después cruza la frontera hacia Perú y Chile”, explica.

En Bermejo (frontera con Argentina), se reporta que hasta 30 buses llegan diariamente desde la ciudad de Salta para adquirir productos alimenticios, entre ellos huevo y carne de pollo. Lo mismo ocurre en Desaguadero, paso fronterizo con Perú, donde toneladas de alimentos cruzan a diario hacia Puno y Juliaca por rutas no habilitadas.

Iván Carreón, vicepresidente de ADA, indica que los centros de acopio mayorista también tienen responsabilidad. “Son ellos quienes concentran el huevo de diferentes puntos del país y lo trasladan en camiones hacia zonas estratégicas, donde el paso hacia países vecinos es fácil y poco controlado”, afirma.

Impacto regional: preocupación en Perú y Chile

El contrabando de huevo boliviano no es solo un problema interno. En Perú, el impacto es evidente en regiones como Puno, donde los mercados están saturados de huevo boliviano. Elmer Quispe, vocal de la Asociación de Productores de Huevos del Perú (Aprohperu), asegura que en ciudades como Juliaca y Puno, el 95% del huevo consumido proviene ilegalmente de Bolivia.

“La diferencia de precios hace que el producto boliviano sea irresistible para comerciantes y consumidores, pero eso nos deja a nosotros fuera del mercado. Es una competencia desleal”, afirma Quispe. Además, alerta sobre el riesgo sanitario: “No hay control veterinario ni trazabilidad de ese huevo, lo que es peligroso ante posibles brotes de enfermedades como la gripe aviar”.

En Chile, la situación también es crítica. El Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) informó que solo en el primer semestre de 2025 se decomisaron más de un millón de unidades de huevo boliviano en la frontera. Rodrigo Sotomayor, director regional del SAG, indicó que los contrabandistas usan caravanas de vehículos para ingresar el producto y abastecer ciudades como Arica, Iquique, Antofagasta y Calama.

¿Qué lo hace tan atractivo?

La clave del éxito del huevo boliviano en el mercado informal regional radica en su precio. En Bolivia, una docena se vende en promedio entre 12,1 y 12,5 bolivianos. En Perú, el precio supera los 17 bolivianos, mientras que en Chile alcanza los 28 bolivianos. Este amplio margen permite a los contrabandistas vender el producto más barato que el local, obteniendo grandes ganancias.

Según Aprohperu, el huevo boliviano se comercializa hasta un 40% por debajo del precio peruano. Esta diferencia es insostenible para los productores locales. “No podemos competir. El costo de producción en Perú es más alto, y si no vendemos, no podemos cubrir gastos ni pagar al personal. Es una cadena que se rompe”, lamenta Quispe.

Consecuencias internas: escasez y especulación

El flujo constante de huevo hacia países vecinos ha comenzado a sentirse dentro del propio país. En los mercados de Cochabamba y Santa Cruz, por ejemplo, el maple de 30 unidades que hace unos meses costaba 28 bolivianos, ahora se comercializa entre 35 y 38 bolivianos. Aunque los productores insisten en que este aumento responde también a factores estacionales, como la baja producción por frío y el alza en el precio del maíz y otros insumos, no niegan que la salida masiva del producto influye en el mercado local.

“La demanda externa está absorbiendo parte de la producción, y eso naturalmente genera un reacomodo de precios. Es ley de oferta y demanda”, admite Carreón. Sin embargo, también denuncia que “el contrabando está mejor organizado que el propio Estado” y que muchas veces las fuerzas de control hacen la vista gorda.

Medidas insuficientes

Las autoridades bolivianas han intensificado los operativos en frontera. Solo en el primer semestre de 2025 se han incautado más de 13 millones de bolivianos en productos de contrabando, entre ellos cerca de 400 mil huevos. El Viceministerio de Lucha Contra el Contrabando afirma haber detectado 115 rutas ilegales utilizadas por contrabandistas.

No obstante, los productores consideran que los esfuerzos son insuficientes. “Hay mucha corrupción en los controles. Los grandes cargamentos pasan igual. Necesitamos políticas públicas integrales, mayor vigilancia y coordinación con el sector privado para frenar esta sangría de alimentos”, reclama Morales.

Una amenaza múltiple

El contrabando de huevo pone en jaque a toda la cadena productiva: afecta la economía formal, genera escasez, distorsiona los precios, alimenta redes ilegales y expone a los países vecinos a riesgos sanitarios.

Más allá de una actividad ilícita de frontera, se ha convertido en un fenómeno económico transnacional que exige respuestas más allá de simples decomisos. Si no se aborda con seriedad, el huevo boliviano –que en otras circunstancias podría ser un símbolo de exportación legal– seguirá alimentando mercados extranjeros sin ningún beneficio para el país ni para quienes lo producen.

Fuente: Opinión.

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