El mercado de la soja atraviesa una etapa dominada por expectativas más que por noticias concretas, con China comprando soja estadounidense, pero sin confirmar compromisos de largo plazo…
– Las adquisiciones chinas avanzan a un ritmo que genera dudas sobre el cumplimiento total de los acuerdos vigentes, lo que limita el impacto alcista en los precios.
– La ausencia de una confirmación oficial de Pekín sobre un acuerdo comercial más amplio mantiene la cautela entre los operadores.
– China volvió a utilizar subastas de soja de reservas estatales, una señal de restricciones logísticas y de almacenamiento en el corto plazo.
– Estas subastas liberan espacio para futuras importaciones, pero reducen la necesidad inmediata de nuevas compras externas.
– Las ofertas FOB de Brasil y Argentina se vuelven cada vez más competitivas, desplazando demanda no china que habitualmente se dirige a Estados Unidos.
– La presión sobre las primas sudamericanas se intensifica en un contexto de abundante oferta global.
– El posicionamiento de los fondos muestra una elevada exposición comprada en soja y harina de soja, aumentando el riesgo de liquidaciones.
– El complejo sojero queda vulnerable a correcciones si no aparecen nuevos estímulos de demanda.
– La llegada de una abundante producción de trigo al hemisferio sur preocupa especialmente al trigo estadounidense, que carece de competitividad a nivel internacional.
– La agenda internacional estará dominada por la publicación de datos de empleo y del índice de precios al consumidor en Estados Unidos, claves para validar o ajustar las expectativas sobre una pausa en los recortes de tasas por parte de la Reserva Federal.
– Varios bancos centrales concentrarán reuniones relevantes, lo que refuerza la sensibilidad del mercado a cualquier señal vinculada a inflación y política monetaria en el corto y mediano plazo.
– El escenario productivo global es holgado, con rendimientos elevados en Sudamérica y cosechas abundantes en otros granos.
Por Esteban Moscariello
Fuente: AGROSITIO


