Paraguay prepara su carne para Turquía y espera vender a México desde enero

Con auditorías decisivas y plantas adaptadas a ritos religiosos, el país busca revertir la caída en las ventas externas y sumar divisas de mercados de alta exigencia.

El Servicio Nacional de Calidad y Salud Animal (Senacsa) impulsa el cierre de negociaciones sanitarias este mes con el fin de habilitar las exportaciones de carne bovina paraguaya a México y Turquía antes de fin de año, una estrategia clave para mitigar la histórica caída del 25% en los embarques del primer semestre. José Carlos Martin, titular de la entidad, confirmó que las auditorías e inspecciones en plantas frigoríficas locales ingresaron en su fase resolutiva. La apertura de estos destinos representa un salvavidas financiero y un salto de calidad en el posicionamiento internacional del complejo cárnico guaraní, en un momento donde la menor faena interna presiona los márgenes de la cadena productiva.

La diplomacia sanitaria paraguaya aceleró las gestiones en Ankara tras la designación del embajador Guillermo Sosa, destrabando un proceso administrativo que permanecía estancado desde 2019. El arribo inminente de una comitiva técnica turca marca el inicio de una inspección minuciosa que no solo evaluará la bioseguridad de las plantas frigoríficas, sino también el cumplimiento estricto del protocolo Halal. Este requisito religioso, indispensable para el acceso al mercado musulmán, exige que los enviados verifiquen los métodos de crianza y faena bajo los preceptos del Islam. Aunque Turquía ya mantenía autorizada la compra de ganado en pie, los costos y las complicaciones logísticas de un país mediterráneo limitaban el negocio. La meta actual es consolidar el envío de cortes procesados, con una proyección de dictamen oficial entre octubre y noviembre de este año.

Por otro lado, el acceso al mercado norteamericano sumó un capítulo determinante con la fiscalización completada por las autoridades sanitarias mexicanas. Los estándares exigidos por México igualan en complejidad a los de Estados Unidos, obligando a la industria local a una readecuación técnica rigurosa. El cronograma oficial estima concluir la burocracia documental en diciembre, proyectando el inicio de las operaciones de embarque para enero del próximo año.

La inserción en el mercado mexicano no estará exenta de desafíos económicos. Ciudad de México aplica un esquema de protección que grava con tasas de hasta el 26% a las importaciones de carne que superen el cupo exento de 70.000 kilogramos. Frente a este escenario arancelario, la estrategia de la ganadería paraguaya replicará el modelo de negocios utilizado en el mercado estadounidense: apuntar a un volumen inicial moderado de 10.000 kilos, enfocado en nichos de alto valor que absorban los costos impositivos y validen la calidad del producto en las góndolas norteamericanas.

Este interés comercial recíproco ya genera movimientos de capitales privados. Una de las corporaciones de proteína animal más grandes de México avanza en los trámites legales y financieros para instalarse en territorio paraguayo, buscando inyectar inversiones directamente en las estructuras de producción ganadera local.

La hoja de ruta del Senacsa abarca otros destinos estratégicos para consolidar la diversificación. En la localidad de Ypané, la industria avanza en la construcción de una planta procesadora adaptada exclusivamente a las exigencias de la certificación Kosher, con el objetivo de blindar y expandir el comercio con Israel, un comprador histórico y de alta fidelidad para el sector.

Asimismo, la agenda internacional reserva un espacio crítico para el mes de noviembre, fecha en la que se recibirá una auditoría oficial de la Unión Europea. Esta comitiva evaluará los sistemas de control de sanidad animal con el propósito de habilitar el ingreso de los sectores avícola y porcina al circuito europeo, lo que significaría un hito para las proteínas alternativas de Paraguay.

La urgencia por consolidar estos nuevos mercados responde a una coyuntura interna compleja. Los registros del Senacsa revelan una retracción del 25% en el volumen de exportación de carne durante la primera mitad del año, provocada de forma directa por una menor disponibilidad de hacienda y el consecuente descenso en el ritmo de faena de los frigoríficos. Las proyecciones oficiales para el cierre del año anticipan que la caída anual de los embarques se situará entre el 12% y el 15%, un escenario que obliga al sector público y privado a acelerar la validación internacional de sus plantas para recuperar el terreno perdido en el ingreso de divisas al país.

https://www.agrolatam.com/mercados-latam/ganaderia-carne-paraguaya-exportacion-mexico-turquia-fechas-senacsa/

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