La ganadería vacuna nacional se encuentra en una encrucijada: mientras la mayoría de productores aún depende del ganado criollo de subsistencia, un grupo minoritario apuesta por la modernización y la calidad genética. El Lic. Luis Gustavo Riquelme Huayanay, presidente de la Asociación Peruana de Criadores de Brangus, advierte que, sin un cambio profundo en la genética, la educación de los productores y el acceso directo al mercado, el país seguirá rezagado frente a sus vecinos sudamericanos.
Riquelme plantea que el Perú no debe aspirar a competir en volumen con gigantes como Brasil o Argentina, sino en nichos de carne premium y diferenciada, aprovechando ventajas como el estatus sanitario libre de fiebre aftosa. Sin embargo, alerta sobre problemas estructurales: altos costos de crédito, exceso de intermediarios, ausencia de políticas públicas claras y una falta crítica de técnicos especializados en ganadería vacuna.
El especialista es enfático: duplicar la productividad es posible, pero solo si se apuesta por razas definidas, calidad genética y conexión directa con el mercado. De lo contrario, el país seguirá produciendo carne dura y poco competitiva, desaprovechando un potencial enorme en los Andes y la selva.
ꟷ ¿Cuál es su evaluación general de la ganadería vacuna en el Perú, Lic. Riquelme?
ꟷ La ganadería nacional se divide en dos grandes grupos. El primero es el de subsistencia, que representa la mayoría, con muy poca orientación empresarial y vinculado sobre todo al modo de vida rural andino. El segundo es un grupo mucho más reducido, que busca desarrollarla como negocio, concentrado principalmente en las zonas tropicales y en la costa.
ꟷ ¿Qué consecuencias tiene ese predominio de la ganadería de subsistencia en el desarrollo del sector?
ꟷ Ha impedido que el país consolide un modelo especializado, como sí ocurrió en Argentina, Brasil, Uruguay o Paraguay, donde la producción está claramente diferenciada entre carne y leche. En Estados Unidos, por ejemplo, el sistema es claro: o se produce carne o se produce leche, con razas definidas como Angus, Hereford, Brahman, Charolais o Holstein. En el Perú, en cambio, según el último Censo Agropecuario (2012), el 63,5 % de la población nacional sigue siendo de ganado criollo.
ꟷ ¿Y cuál es el destino de ese ganado criollo?
ꟷ En su mayoría se orienta al consumo de carne. Algunos animales pueden destinarse inicialmente a la producción de leche y como yunta o fuerza de trabajo, pero terminan en el camal.
Cortar la intermediación
ꟷ ¿Y que se requiere para cambiar esa situación?
ꟷ El desarrollo solo será posible si el productor encuentra un incentivo real. Cuando el ganadero descubre que puede obtener un ingreso adicional al mejorar la genética de su hato, toma la decisión de invertir. Le pongo un ejemplo: en Pozuzo, Oxapampa en Pasco, los ganaderos solían vender en la selva, sin saber cómo valoraba su carne el consumidor final. Hace cinco años, trabajamos en un proceso de integración que permitió llevarlos a Lima. En las liquidaciones, algunos animales obtuvieron un precio superior por su conformación, edad o calidad de carne. Esa experiencia les mostró lo que demanda el mercado. Actualmente, el 99,9 % de quienes se dedican al engorde deja poco espacio para los ganaderos que realmente invierten en mejorar su hato. El problema es que la mayoría de esos engordadores no entiende las exigencias del mercado y produce como puede, sin plazos definidos ni estándares de calidad. El problema es que el exceso de intermediarios corta ese vínculo. El productor no sabe qué pide el consumidor y termina recibiendo el mismo precio por un cruce Angus que por un animal sin valor genético. Eso desincentiva la inversión. Cuando el ganadero accede directamente al mercado, se da cuenta de que vale la pena invertir en genética, infraestructura y pastos. Todo lo que el Estado llama “brechas” (financiamiento, asociatividad, infraestructura) se va cerrando solo, porque el mercado lo premia.
Selección y calidad genética
ꟷ Entre los factores que limitan el desarrollo ganadero, ¿cuál pesa más: lo tecnológico, lo económico, lo climático o el mercado?
ꟷ El clima no es excusa. Cada país tiene desafíos distintos y aun así desarrolla su ganadería. El gran problema en el Perú es la falta de dinamismo genético. Recién en 2025 se aprobó el protocolo para importar pajillas y embriones de Brasil y se está trabajando uno con Uruguay. Pero seguimos sin protocolos con Paraguay o Argentina, que tienen una genética extraordinaria. Eso nos pone en desventaja.
ꟷ Correcto, pero ¿qué impacto tiene el cambio climático en la ganadería?
ꟷ El cambio climático es un factor decisivo que afecta la producción ganadera, pero la respuesta no debe ser resignación, sino adaptación. Para ello, la clave está en seleccionar animales capaces de resistir un entorno cada vez más hostil y menos predecible. En países con ganaderías avanzadas, las vacas que no producen crías son descartadas de inmediato, y de los terneros destetados, solo se conservan las madres del 80% más pesado. El resto se reemplaza, garantizando que siempre prevalezca lo mejor del hato. En los Andes peruanos debería aplicarse la misma lógica: identificar a los animales más adaptados y potenciar su genética mediante inseminación artificial. No se trata de eliminar al hato criollo —ya habituado a las condiciones de altura—, sino de mejorarlo progresivamente. La experiencia reciente en el trópico peruano refuerza esta visión. Este año, las lluvias se prolongaron hasta julio y pusieron a prueba la resistencia de los pastos. Algunas vacas lograron adaptarse, otras no. Esa diferencia marca el camino: conservar a los ejemplares más fuertes y construir sobre esa base. Esa es la ruta que deberían seguir los ganaderos andinos. El potencial es enorme, pero debemos modernizar el sector y apostar por calidad para diferenciarnos porque competir por volumen será imposible.
ꟷ ¿Y en lo económico?
ꟷ El acceso al crédito es crítico. Mientras en otros países los préstamos tienen tasas de 7 a 9 %, aquí llegan al 30 ó 40 %. Con esa carga, la cría no es sostenible. El otro gran problema es educativo. Muchos ganaderos y engordadores no tienen claridad sobre su negocio, y el Estado tampoco define una dirección clara. Proyectos de pastos o infraestructura empiezan y acaban sin dejar resultados duraderos. La educación del productor debería ser la prioridad.
En la selva y los Andes
ꟷ ¿Cuál de las tres regiones naturales del país presentan mejores condiciones para la ganadería vacuna?
ꟷ El trópico siempre será la zona ideal por la disponibilidad de forraje, la extensión de tierras y la tenencia que permite trabajar en escala. En los Andes también es posible, pero en menor magnitud, porque el terreno escarpado limita la mecanización. Sin embargo, la ventaja del ganado es que puede adaptarse y desplazarse. Colombia y Paraguay lo han demostrado en zonas sin llanuras extensas.
ꟷ ¿Cuáles son las zonas del país con mejores condiciones para la ganadería y qué región lidera actualmente la producción?
— Según la última estadística que revisé, Huánuco encabezaba la producción de carne, con un proyecto interesante en cuanto a volumen.
En términos de crianza, la actividad requiere espacios muy extensos, disponibilidad de fibra, abundante agua y, sobre todo, que no compita con la agricultura. Cuando ocurre lo contrario, la ganadería se ve obligada a desplazarse a zonas más alejadas, lo que sucede principalmente en la selva. La fase final, el engorde, se concentra en la costa. Los animales criados en el trópico terminan allí por la disponibilidad de subproductos de la agroexportación y de diversas industrias: desde el orujo y el polvillo de arroz, hasta otros insumos que resultan muy útiles para completar el ciclo productivo.
Oportunidades para la ganadería vacuna
ꟷ ¿Qué oportunidades existen en el mercado?
ꟷ A nivel interno, el aumento de restaurantes parrilleros y la creciente importación de cortes premium muestran que hay una demanda insatisfecha. El consumidor busca carne suave, de animales jóvenes, no de vacas de seis años como predomina hoy. La alternativa es clara: producir carne suave como concepto inicial. A partir de ahí se puede construir calidad y valor agregado. Nuestra propia experiencia lo confirma: con animales de máximo 18 meses obtenemos cortes que, aunque no siempre sencillos de preparar, se cocinan rápido, se consumen con facilidad y ofrecen el sabor que todavía le falta a la carne nacional. El consumo de carne en el Perú crecerá en la medida en que aprendamos a trabajar con razas especializadas, procesos adecuados y mayor educación sobre calidad y producción. En el plano internacional, debemos apuntar a nichos. No competiremos con Brasil o Argentina en volumen, pero sí podemos competir en calidad. Singapur es un ejemplo de mercado atractivo para carne diferenciada.
Formar técnicos especializados
ꟷ ¿Qué políticas públicas se requieren?
ꟷ Formación de técnicos especializados. Hoy, la mayoría de veterinarios o zootecnistas se orienta a aves, porcinos o animales menores, porque esos sectores son más rentables. La ganadería vacuna ha quedado relegada. Necesitamos más profesionales de campo, no de escritorio.
Priorizar razas especializadas
ꟷ ¿Qué innovaciones deberían aplicarse en el corto plazo?
ꟷ No hablaría de innovaciones, sino de replicar buenas prácticas ya probadas en otros países. No es necesario descubrir la pólvora. Perderíamos tiempo si ese fuese el camino elegido. Por ejemplo, en los Andes se puede trabajar programas de mejoramiento genético introduciendo material de razas especializadas para inseminar vacas criollas. El uso de razas puras sería ideal, pero no siempre viable. El reto está en identificar hasta qué altitud es posible introducir razas especializados que, además de adaptarse, ofrezcan mayor rentabilidad gracias a una productividad superior frente al ganado criollo. Hace poco estuve en Uruguay y me sorprendió ver que en muchas casas tenían un ejemplar de Angus amarrado en la puerta, porque saben que esta raza ofrece mejor precio y mayor productividad. El mensaje es directo y contundente: el productor entiende que la genética marca la diferencia.
ꟷ ¿Cómo incrementar el consumo interno de carne vacuna?
ꟷ No basta con declarar el Día Nacional de la Carne de Res. El punto central es qué producto ofrecemos. Si el consumidor recibe carne dura y difícil de preparar, no volverá a comprar. Lo que ofrecemos es una experiencia, y esa experiencia debe ser placentera. Para lograrlo, hay que alinear la producción con la demanda y apostar por razas especializadas.
ꟷ ¿Qué experiencias internacionales servirían como modelo?
ꟷ El caso de Estados Unidos es el más interesante: logran carcasas de 400 kilos en 20 meses. Detrás de esa productividad está la genética y el sistema de producción, con suplementación temprana y engorde intensivo. Invierten más, pero el retorno es mayor.
ꟷ ¿A cuánto asciende la producción de carne en el Perú?
ꟷ Producimos alrededor de 200.000 toneladas al año, con un promedio de 180 kilos de carcasa en 42 meses. En comparación, Estados Unidos alcanza 400 kilos en 20 meses; Paraguay 302 kilos en 30 meses; Uruguay 289; Brasil 285 y Argentina 230. Estamos rezagados.
ꟷ ¿Pero se puede mejorar?
ꟷ Duplicar la productividad ganadera en el Perú no es imposible, pero sí demandaría un esfuerzo enorme. No se trata simplemente de decir “podemos producir el doble”: es, ante todo, un tema de educación al ganadero y de múltiples factores estructurales. Hoy la mayoría del hato nacional es de ganado criollo. Existen razas especializadas, aunque mayoritariamente lecheras, como Holstein y Jersey, además de algo de Brahman. Sin embargo, en carne vacuna no contamos con poblaciones significativas de razas cárnicas puras: apenas un 11 % corresponde a Brahman, y aun así en volúmenes reducidos. La comparación con otros países es clara. Los altos rendimientos se alcanzan con razas especializadas como Angus, Hereford, Brahman, Blonde d’Aquitaine, Limousin, Charolais o Azul Belga. En esos casos, los niveles de rendimiento fluctúan entre un 58 % en el rango más bajo y más de 68 % en el más alto. Esa diferencia es producto de un cambio profundo en la composición genética del hato. Por eso, si el Perú aspira a duplicar o incluso triplicar su producción, debe apostar por una transformación sustancial de su población ganadera. No bastan los pequeños ajustes.
ꟷ ¿Qué horizonte visualiza para la ganadería peruana en 20 años?
ꟷ Me gustaría ver a los ganaderos andinos especializados, con razas definidas y acceso directo al mercado, sin intermediarios que les resten valor. No llegaremos al nivel de Argentina o Brasil, pero sí podemos competir en calidad y desarrollar nichos de carne premium.
Fuente: AGRO PERU


