Producir maíz y soja cuesta más en EE.UU. que en Brasil: las diferencias llegan al 87%

Table of content

Tabla de contenido

Un estudio revela fuertes diferencias en los precios de semillas y productos para la protección de cultivos. La situación preocupa a los agricultores estadounidenses.

Los agricultores de Estados Unidos pagan precios considerablemente más altos por semillas y productos para la protección de cultivos que sus competidores de Brasil, una diferencia que aumenta la presión sobre los costos de producción de maíz y soja. Un estudio realizado por la consultora Kynetec para la Asociación Nacional de Productores de Maíz de Estados Unidos (NCGA) comparó los valores pagados en ambos países entre 2023 y 2025 y encontró brechas significativas en prácticamente todas las categorías analizadas. Las mayores diferencias se observaron en semillas de maíz, fungicidas, herbicidas e insecticidas.

En el caso del maíz, las semillas costaron en promedio un 68% más en Estados Unidos que en Brasil durante los tres años estudiados. La diferencia se mantuvo al considerar los distintos ciclos agrícolas brasileños: los precios estadounidenses fueron un 63% superiores a los del maíz de verano y un 74% mayores respecto del maíz de invierno, conocido como safrinha. Aunque los sistemas productivos y las características tecnológicas de las semillas no son idénticos, la investigación detectó diferencias importantes incluso al comparar materiales con características ampliamente utilizadas en ambos mercados.

La soja presentó una brecha menor, pero también desfavorable para los productores estadounidenses. Entre 2023 y 2025, las semillas tuvieron un precio promedio un 24% superior al registrado en Brasil. El dato resulta especialmente relevante por las diferencias entre las variedades utilizadas: en el mercado brasileño predominan materiales con resistencia tanto a herbicidas como a insectos, mientras que en Estados Unidos son más habituales las semillas con resistencia únicamente a herbicidas. Aun considerando estas particularidades, los valores estadounidenses continuaron siendo superiores.

Fungicidas y herbicidas: diferencias que llegan a duplicar los precios

Los productos destinados a la protección de los cultivos también mostraron fuertes disparidades. En fungicidas, determinadas comparaciones revelaron que los agricultores estadounidenses pagaron más del doble que los brasileños, según el cultivo, el ingrediente activo y el año analizado. Parte de esta diferencia se relaciona con la composición de la oferta y las tecnologías utilizadas. En Brasil existe una mayor participación de alternativas de menor costo, mientras que en Estados Unidos son más frecuentes las formulaciones que combinan varias moléculas y presentan precios superiores.

Sin embargo, las diferencias no desaparecieron cuando se analizaron productos con un mismo ingrediente activo. En herbicidas, numerosas comparaciones mostraron precios estadounidenses cercanos al doble de los registrados en Brasil. La tendencia alcanzó a ingredientes ampliamente utilizados en ambos países, como glufosinato, 2,4-D, atrazina y mesotriona. Incluso el glifosato, cuyo mercado presenta características más estandarizadas, registró una brecha significativa: en 2025 costó aproximadamente un 35% más para los agricultores estadounidenses.

Los insecticidas también reflejaron una diferencia importante entre ambos sistemas agrícolas. Durante el período estudiado, los precios pagados en Estados Unidos por productos utilizados en maíz fueron un 87% superiores a los de Brasil, mientras que en soja la brecha promedio alcanzó el 31%. Una de las razones identificadas fue la mayor utilización de ingredientes activos de menor costo en el país sudamericano. Estas alternativas representan alrededor del 60% de los tratamientos insecticidas en maíz y el 50% en soja, frente a una mayor presencia de formulaciones combinadas y opciones más costosas en el mercado estadounidense.

La comparación muestra que las diferencias no responden únicamente al precio de productos idénticos. También intervienen las características de las semillas, las formulaciones disponibles, las estrategias de manejo y la estructura de cada mercado. No obstante, la persistencia de brechas al comparar ingredientes activos similares indica que la composición de los tratamientos no explica por completo las diferencias de precios. Para los agricultores, esta situación representa una desventaja adicional cuando deben competir en mercados internacionales donde el valor de los granos está condicionado por factores que exceden sus decisiones productivas.

Los mayores costos presionan la rentabilidad agrícola de Estados Unidos

La preocupación por los insumos adquiere especial importancia ante las dificultades económicas que atraviesan los productores de maíz estadounidenses. De acuerdo con la organización que impulsó el estudio, el sector se encamina a registrar pérdidas por cuarto año consecutivo, mientras los gastos necesarios para sembrar y proteger los cultivos continúan presionando los márgenes. La situación demuestra que la rentabilidad agrícola no depende exclusivamente del precio de venta de los granos, sino también de cuánto debe invertir cada productor antes de obtener su cosecha.

Otro aspecto señalado por la investigación es el posible impacto de las medidas comerciales sobre el costo de los insumos importados. Los derechos compensatorios aplicados a determinados fertilizantes y las solicitudes de medidas similares sobre productos utilizados en la protección de cultivos forman parte de las preocupaciones del sector. El debate se concentra en cómo estas decisiones pueden modificar los precios internos y las alternativas de abastecimiento disponibles, especialmente cuando los productores estadounidenses compiten con países que acceden a determinados insumos a valores inferiores.

El estudio también pone de relieve las diferencias entre dos de las principales potencias agrícolas del continente. Estados Unidos y Brasil participan activamente en los mercados internacionales de maíz y soja, pero sus agricultores enfrentan condiciones distintas al momento de adquirir insumos. Las brechas de precios pueden influir sobre los márgenes económicos y las decisiones de inversión, aunque no permiten determinar por sí solas cuál de los dos países tiene menores costos totales de producción, ya que también intervienen la tierra, la maquinaria, la fertilización, la mano de obra y los rendimientos.

Para realizar la comparación se utilizaron datos de productores de ambos países, con precios expresados en dólares por libra para las semillas y por litro o kilogramo para los productos de protección vegetal. El análisis excluyó impuestos e incorporó ajustes por paridad de poder adquisitivo para distinguir los efectos cambiarios de otras diferencias comerciales. Los resultados corresponden al período 2023-2025 y permiten dimensionar cuánto varía el precio de los principales insumos entre dos sistemas productivos que compiten por una participación relevante en el comercio agrícola mundial.

Fuente: AgroLatam

Volver arriba