¿Puede la carne argentina reemplazar a la brasileña en Estados Unidos?

Es el tema excluyente en los medios agropecuarios brasileños. La decisión de Donald Trump de apliucar tarifas de castigo del 50 por ciento a los productos brasileños a partir del 1º de agosto, golpeó de lleno a la cadena de ganados y carnes del vecino país. El daño es enorme, porque la carne bovina brasileña pasaría a tolerar una carga tributaria total del 76 por ciento u 86 por ciento según se considere la sumatoria de castigos para entrar en Estados Unidos, el mercado que mejor paga y donde estaba teniendo un éxito creciente, con un 23 por ciento del share hasta el mes de junio pasado.

Los datos de los primeros seis meses del año, indican que Brasil dejó obsoletas las proyecciones del USDA en términos de exportaciones, ya que sus envíos a Estados Unidos crecieron 13 por ciento respecto del mismo periodo de 2024. Asimismo, el ritmo de compras de Estados Unidos obligó al Departamento de Agricultura de este país a corregir su previsión original y elevarla a un 12 por ciento por encima del año anterior.

El golpe propinado por Trump es más grave de lo que parece, porque tomó por sorpresa a todos los actores de este negocio, desde los ganaderos hasta los responsables de las grandes empacadoras de carne vacuna de Brasil, que incluso dominan el negocio en el propio país de las barras y las estrellas, informó el medio de comunicación.


¿Es una ventaja para Argentina?

La primera impresión es que Australia y Nueva Zelanda corren con ventaje para obtener este sitial, aunque circulan versiones de un eventual acuerdo arancelario entre nuestro país y Estados Unidos, que podría modificar el escenario en alguna medida.

Los trascendidos hablan de un arancel cero para cerca del 80 por ciento de los productos que nuestro país exporta a Estados Unidos, incluida la carne vacuna, que además recibiría una ampliación de la cuota de 20.000 toneladas que tiene asignada. No es fantasiosa la versión, porque el país del norte necesitará cubrir el faltante que dejaría la carne brasileña, y no tiene chance de hacerlo con su propia producción.

Por supuesto, para la Argentina implicaría una sensible mejora en el valor de la tonelada exportada, diluyendo en parte los modestos precios que paga el mercado chino, de poco más del 50 por ciento del monto que reconocen los estadounidenses.

Desde luego no faltan quienes creen que la Argentina no está en condiciones de ocupar enseguida los lugares que dejan en el comercio exterior sus competidores. Stock, frigoríficos, logística, volumen, etc. juegan en contra.

De acuerdo con un analista del Rosgan, una posible interrupción del comercio entre Brasil y Estados Unidos podría representar una oportunidad para que Argentina invierta parte de su producción, pero también una amenaza para otros destinos, dada la agresividad con que Brasil probablemente buscará reasignar sus excedentes para lo que resta del año.

Fuente: Chajarí

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