Ha sido el anfitrión de la firma del acuerdo entre la UE y Mercosur; un acuerdo que se ha hecho esperar 26 años. Cree que la UE se lo empezó a tomar en serio cuando Trump abrió la guerra de aranceles
Ante las protestas de los agricultores españoles y europeos porque los productos del Mercosur son «de baja calidad y nocivos para la salud», el presidente de Paraguay, Santiago Peña, solo encuentra una explicación: desconocimiento.
Peña, de 47 años y presidente desde hace poco más de dos, ostenta este semestre la presidencia pro tempore del Mercosur. Recibe a EL MUNDO en el Palacio de López, sede de la presidencia paraguaya, en una tórrida tarde de verano.
No oculta la euforia que le produce que Asunción ha sido la ciudad en la que este sábado se firmó el acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y la UE tras casi 26 años de negociaciones: «Que haya sido en la misma ciudad donde se firmó el tratado de Asunción que vio nacer al Mercosur, es realmente histórico».
¿Cómo sintetizaría lo que sucedió este sábado en Asunción?Histórico por todo lo que representa para nosotros, por todo lo que representa para Europa, para un mundo dividido, polarizado, un mundo que construye barreras. Llegar hasta acá costó mucho. Pero el futuro es muy alentador, muy promisorio. ¿Qué ganó el Mercosur y qué perdió? En toda negociación se pierde.Nuestro tronco histórico viene de Europa, pero Europa se desconectó de nosotros. Este acuerdo es la oportunidad de volver a conectarnos, que Europa redescubra a Sudamérica, a los países del Mercosur. Por supuesto hoy somos muy diferentes a lo que ellos habían descubierto hace cinco siglos o lo que vinieron hace 100 años a desarrollarnos. Hoy somos realmente protagonistas en la producción de alimentos, en la integración energética, en la industria, la innovación, los servicios. Entonces la posibilidad de que nos beneficiemos hoy es mucho mayor.¿Y qué gana y qué pierde Europa, donde hay fuertes críticas al pacto?Europa gana un mercado donde producir y ser competitivo, en una región donde compartimos principios y valores, porque Europa puede hacer mucho comercio con Asia, con China, pero no comparte un tronco común. Tienen un mercado muy grande, consumidores a precios competitivos, pero no comparten los mismos valores.¿La falta de conexión real entre Europa y China fue un factor en las conversaciones?Creo que ellos se dieron cuenta, y creo que el gran llamado de atención para ellos fue la incursión del presidente Donald Trump y la aplicación de tarifas. Necesitamos movernos, necesitamos ver cuáles son las opciones, se dijeron. Y se encontraron con un acuerdo que ya tenían casi 22, 23 años de negociación. Comenzó a acelerarse la resistencia de los mismos que habían tenido siempre resistencias, como el caso de Francia, pero ya esa resistencia era prácticamente imposible contra los argumentos favorables. Insisto, ¿qué gana Europa?Europa gana muchísimo, creo que en esto ganamos todos. Hay que ayudarle a algunos sectores como el de los agricultores en Europa. La agricultura en América Latina es muy eficiente, es muy competitiva. ¡No existen los subsidios! Por otro lado, nosotros tenemos acceso a menos tecnología que la que tiene Europa. Tenemos que encontrar cómo complementarnos para que no haya perdedores.
En estos más de dos años de gobierno ha desarrollado una buena relación con muchos líderes mundiales muy contrapuestos. ¿Lo decepcionó Macron? No, no, no, no, para nada. ¿No esperaba otra cosa?Es la posición histórica, ya ni siquiera de Macron, de Francia. En 25 años pasaron varios presidentes por Francia y Francia siempre tuvo una posición contraria al acuerdo de Mercosur. Así que no había nada particular con el presidente Macron, con el que tengo una excelente relación. Lo mismo ocurre con la presidenta del Consejo de Ministros de Italia, Giorgia Meloni, y con el presidente de España, Pedro Sánchez. Podemos tener diferencias ideológicas, pero eso no nos impide dialogar. Por lo menos en el caso de Paraguay, nosotros hemos tomado la decisión de no mirar tanto ni a la derecha ni a la izquierda y sí mirar para adelante.¿Y Lula? ¿Le decepcionó que no estuviera en Asunción? Me deja un sabor agridulce. No hubiésemos llegado jamás a este lugar si no hubiese sido por Lula, que fue una pieza… te diría que excluyente. Hubiese sido la fiesta perfecta, claro, si él estaba, pero él está también en una campaña electoral, es un año difícil y yo estoy seguro que él hubiese preferido que esto se firmara en la cumbre de Mercosur un mes atrás.Los agricultores europeos, entre ellos españoles, alegan que los productos del Mercosur son de baja calidad y nocivos. ¿Qué les diría?Creo que esos argumentos parten de mucho desconocimiento, de prejuicio. Ese es el gran trabajo que tenemos que hacer, demostrarles que no es así, que los del Mercosur son productores competitivos, eficientes, que siguen los estándares más altos de cuidado al medio ambiente. Nosotros hemos incorporado muchísima tecnología y conocimiento que no existía hace más de 100 años, cuando Europa hacía agricultura. Nuestra producción es mucho más sostenible que la que tiene hoy Europa.Dijo antes que los sudamericanos son líderes mundiales en alimentos.Líderes indiscutibles. Si uno se pone a pensar en las diferentes regiones del mundo, cuáles tienen la capacidad de producir alimento para abastecer su propia demanda y abastecer a otras regiones, la única en el mundo es la región del Mercosur. Insisto, ¿no hay productos nocivos para la salud en los alimentos del Mercosur? Si nosotros, los países productores de carne del Mercosur, tenemos hoy acceso a los mercados más competitivos, o hemos pasado las auditorías, incluidas las auditorías de la Unión Europea para la cuota Hilton, es porque realmente cumplimos con los estándares más altos. ¿Qué les respondemos a los productores? Que vengan a conocernos.El presidente de Panamá dijo que si probaran la carne del Mercosur, los agricultores europeos se harían fans.Así es, que vengan acá, que prueben, que vengan a producir ellos mismos, que las puertas están abiertas. ¿Es este acuerdo compatible con un gran acuerdo de libre comercio con los Estados Unidos, como el que plantea por ejemplo Milei?Un acuerdo de libre comercio con la Unión Europea no tendría por qué ser excluyente para un acuerdo de libre comercio con Estados Unidos, como tampoco lo debería ser con Singapur, como lo firmamos hace muy poco tiempo, o como el que queremos firmar con Emiratos Árabes Unidos, o con Japón o Canadá.¿Qué le diría a un empresario español en el área de bienes, de servicios, ¿qué pueden hacer a partir de ahora, a partir de este acuerdo?Todo lo que escuchamos es que el sector empresarial europeo está ávido de que se apruebe este acuerdo, que ellos son los principales que van a ser beneficiados a través de estos acuerdos. Así que yo creo que ellos ya conocen de las oportunidades, no nos olvidemos que Europa ya es de los principales inversores extranjeros directos en los países del Mercosur. Entonces eso simplemente se va a ampliar.En el mundo hay una gran demanda también de minerales, de minerales raros. ¿En qué sentido este acuerdo es también una oportunidad para los europeos?Tenemos tanta riqueza que crece arriba de la tierra, que todavía no nos pusimos a entender suficientemente lo que hay debajo de la tierra. Ahí hay una oportunidad tremenda para poder explorar y ojalá los empresarios europeos lo puedan venir a hacer con nosotros.Paraguay es dueño de la tercera reserva mundial de agua dulce. ¿No le preocupa que en el mundo se esté instalando la tendencia de apoderarse del país para contar con sus recursos naturales? Venezuela, primero, Groenlandia, aparentemente. Nuestro camino es integrarnos a los mercados, pero nunca renunciar a nuestra soberanía. La geopolítica a nivel mundial hoy está complicada, pone enormes desafíos. Mucho se habla de la riqueza del petróleo de Venezuela, pero poca gente habla de la crisis migratoria, ocho millones de venezolanos que tuvieron que salir del país, 80% de pobreza en un país que tiene la mayor reserva de petróleo del mundo. De todos los argumentos posibles, yo no pondría al petróleo como uno de los tres primeros principales elementos que llevaron a una incursión de Estados Unidos en ese país.
Fuente: EL MUNDO


