Sorpresa en la cosecha de soja con rindes que alcanzan los 6.000 kilos por hectárea

El último relevamiento realizado por la Bolsa de Cereales de Buenos Aires indica que tras un periodo con excesos de humedad que dificultaron las labores a campo, en las últimas semanas se aceleró la recolección de soja y el avance de cosecha ya supera el 25 por ciento del área apta, con rendimientos promedio a nivel nacional en torno a los 35 quintales por hectárea y de hasta 40 quintales en la zona núcleo, y una proyección de producción total que se sostiene en 48,6 millones de toneladas.

El rendimiento de la oleaginosa está dando una grata sorpresa en muchas zonas. Clarín Rural conversó con dos productores de punta del centro de Santa Fe para detectar algunas particularidades de la campaña y entender cómo es el manejo agronómico que permite apuntar a los mejores resultados.

Eduardo Corvi, productor de la localidad de Carlos Pellegrini, recuerda que la campaña comenzó con un pronóstico de año Niño y con escasas precipitaciones en primavera, lo que generó un retraso de 7 a 10 días en la siembra de soja de primera, que se terminó haciendo a principios de noviembre. “Por suerte el pronóstico no se cumplió en su totalidad y las lluvias aparecieron a partir de mediados de febrero y marzo en algunas zonas, lo que permitió al cultivo de soja tener en el periodo de llenado de granos muy buena humedad en el perfil. Este retraso en la fecha de siembra, sumado a las buenas condiciones de llenado y a las precipitaciones de fines de marzo y abril, hicieron que el comienzo de cosecha se vea retrasado con respecto a los comienzos habituales”, detalla el productor.

En efecto, el avance de la trilla está muy por debajo del que había en la misma fecha del año pasado, pero los rendimientos vienen siendo superiores. “En las zonas donde llovió y con buena calidad de suelo (Clase 1) los lotes de soja de primera se encuentran entre 5.000 y 6.000 kgs, la mayoría de estos sobre antecesor maíz, y los lotes de antecesor trigo están entre 4.000 y 4.500 kgs. La calidad de grano es muy buena”, dice Corvi.

Con él coincide Carlos Grosso, de la misma zona. “Hay muchos lotes de 5.000 kilos y algunos que rozan los 6.000. Son lotes en los que se dio con la fecha de siembra, y esa fecha de siembra ideal no coincide todos los años, lo cual obliga a diversificar”, dice.

Luego explica: “Es un año bastante bueno en lo productivo. Algunos lotes, los sembrados más temprano, sufrieron un poco un estrés hídrico y térmico en enero, y si bien la productividad es buena perdieron producción y nos quedaron plantas verdes. Es un fenómeno nuevo que se empezó a ver hace un par de años, cuando sucede esto la madurez no es buena, quedan vainas muy verdes, se atrasa la cosecha y la dificulta mucho. Son lotes con productividades de 4.000 kilos por hectárea, lo que es bueno, pero los que se sembraron diez días más tarde dan 1.000 kilos más”.

Según Grosso, la mayoría de los productores de soja ya trabajan con las mejores variedades para cada ambiente, las mejores técnicas de implantación y rotaciones adecuadas. “Entre gramíneas de verano, gramíneas de invierno y cultivos de servicio diría que hay un 70 por ciento de la superficie cubierta todos los años, diría que la soja se hace casi toda con antecesor gramínea o cultivos de servicio”, arriesga, y luego comenta que este año sembró franjas exploratorias fertilizando la soja, que no es lo más habitual en su zona pero puede llevar a alcanzar 400 kilos más por hectárea.


Fuente: Clarín

Fecha: 02/05/2025

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