En el marco de la actividad realizada en Salto “Mano a Mano con Marfrig”, el médico veterinario Marcelo Secco se refirió a temas sanitarios, principalmente el tema de residuos en carne debido a la problemática de la garrapata, y señaló que el país está “corriendo muchos riesgos”, remarcando puntualmente sobre la garrapata, que “es un tema que estaba muy geográficamente sectorizado y se nos ha ido de las manos a todos, en el buen sentido. Esto incluye a los privados, a los profesionales, a los productores y a la oficialidad”.
Manifestó en diálogo con diario Cambio, que en cada venida a Salto se habla de este parásito y los residuos. “Recuerdo con mucho aprecio la lucha que el doctor Adolfo Bortagaray libró durante muchos años en Valentín, intentando cargar ganado con garrapata para el frigorífico, donde el ciclo se corta”.
Desde su punto de vista el país debería “encarar un plan, no solo de control, sino también de gestión de campaña desde el punto de vista sanitario, involucrando a la profesión, a los productores, al control de residuos por parte de la oficialidad, obviamente con flexibilizaciones y penalizaciones, como en todos los temas”.
“Me parece que falta un patrón, un dueño del tema”, precisó Secco y remarcó que “eso es lo que, al menos desde mi punto de vista, reclamo”. Indicó que “desde la industria, lo planteamos en la Junta del INAC y no se entendió bien, pero el Ministerio de Ganadería debe estar involucrado de primera mano, junto con los productores y los profesionales”.
Si bien reconoció que este proceso “nos llevará tiempo”, explicó que se debe “ser muy consciente y generar mucha conciencia en los productores sobre el riesgo que corremos en un país que necesita exportar el 80% de su carne”. Sobre el tema de residuos y recordando lo ocurrido con el ethión hace algunos años, Secco dijo que “sí, estamos corriendo riesgos. La realidad es que se nos escapa porque es imposible monitorear el 100%”.
Europa
Sobre el crecimiento de las certificaciones y el agregado de valor a través de las mismas, Secco expresó que además, “de lo que es el orgánico y el Viva Grass, nos hemos puesto a trabajar hace un par de años en el tema de certificaciones ambientales”. En este punto hizo referencia a la nueva normativa que pondrá en marcha la Unión Europea a partir del 1º de enero de 2025.
Por otro lado, se trabaja desde la empresa en el fortalecimiento de la investigación a través de INIA “con recursos económicos y humanos en un trabajo conjunto con un grupo grande de productores de diferentes zonas del país”. En este caso se están realizando mediciones de “alrededor de 90 variables de impacto, tanto desde el punto de vista económico, para que el productor no deje de crecer y ser más productivo, como en términos de reducción de emisiones por kilo de carne producida. En este sentido, buscamos obtener datos y fortalecer la investigación nacional”.
Además del trabajo que debe realizarse mercado a mercado desde el punto de vista oficial, Secco dijo que “Europa se adelantó y veremos qué pasa. Acabamos de ver que el presidente Biden pidió postergar el tema, o sea, es un tema discutido”. Entiende que pueden existir dificultades para la exportación hacia ese destino desde finales de año, “si no hacemos algo, a partir del 1º de enero, la carne que nosotros vamos a estar cargando en diciembre tiene que ir con un certificado particular”.
El industrial dijo estar “convencido” de que existen “formas de hacerlo bien y rápido con la estructura actual, pero si no, el riesgo es que pase a ser una barrera para-arancelaria o una amenaza. Por eso, hay que estar atentos, fortalecer la investigación nacional y actuar rápido comercialmente cuando tengamos una oportunidad de agregado de valor”.
Pérdidas
Esa misma jornada, el 31 de julio, se realizó en INIA Tacuarembó la presentación de la auditoría de la cadena cárnica, donde se marcó una pérdida de U$S 17,7 por vacuno faenado, donde se observa como mayores problemas el Ph y cortes oscuros, los hematomas y la creciente presencia de abscesos en la carne.
Secco explicó que “la generación de abscesos se ve claramente en función no solo de los puntos de inoculación, sino también de la proximidad de la vacunación. Hay un tiempo clínico en esos procesos de infección que nos cuesta atacar. Sé que es difícil y que no es fácil decir ‘voy a cambiar la aguja en cada animal’, pero sí se puede pensar en procesos de mejores prácticas desde el punto de vista de la desinfección”.
Desde la industria precisó que lo importante “es contar con la profesión veterinaria, especialmente al veterinario más cercano y de confianza, para que nos ayude a mejorar esas prácticas y reducir el nivel de abscesos”.
Fuente: El Telegrafo
Sección: Rurales
Fecha: 11/08/2024


