Paraguay: El cerdo pierde hasta 30% de su valor y productores apuntan al contrabando desde Brasil

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El precio en granja quedó al borde del costo de producción mientras el sector denuncia ingresos ilegales desde Brasil y teme por la sanidad y las exportaciones.

Los productores porcinos de Paraguay enfrentan una fuerte caída de rentabilidad tras el descenso del precio del cerdo desde unos G. 11.500 hasta valores inferiores a G. 8.000 por kilo, mientras el sector atribuye parte de la presión al presunto ingreso ilegal de animales y carne desde Brasil. La Asociación Paraguaya de Productores de Cerdos (APPC) reclama mayores controles fronterizos ante una situación que cobra especial relevancia porque producir un kilo cuesta entre G. 7.500 y G. 8.500, dejando a numerosas granjas prácticamente sin margen.

La ecuación muestra hasta qué punto se comprimió el negocio. Un cerdo terminado alcanza habitualmente entre 110 y 115 kilos después de unos seis meses de producción y demanda una inversión estimada de G. 750.000 a G. 800.000 por animal, considerando alimentación, sanidad, personal, transporte e insumos.

Con precios que llegaron a ubicarse por debajo de los G. 8.000, algunas explotaciones pueden quedar directamente por debajo de su costo. La preocupación no es nueva: meses atrás, el sector ya advertía una reducción cercana al 30% en los valores ofrecidos por frigoríficos y cuestionaba que semejante caída pudiera explicarse exclusivamente por una mayor oferta doméstica.

La denuncia de los productores apunta especialmente hacia la frontera con Brasil. Según referencias manejadas por el gremio, el cerdo brasileño puede cotizar entre G. 5.000 y G. 6.000 por kilo, una diferencia considerable frente a los costos paraguayos y que, según sostienen, genera incentivos para el comercio irregular.

No existe, sin embargo, una medición oficial que permita determinar cuánto cerdo o carne ingresa ilegalmente al país. La propia estimación de la APPC -que sostiene que por cada camión interceptado otros diez podrían atravesar los controles- debe entenderse como una apreciación del sector y no como una estadística oficial de contrabando.

Del precio al riesgo sanitario: el problema que inquieta a las granjas

La preocupación adquirió mayor peso después de un procedimiento en el que fueron detectados 40 cerdos transportados sin la identificación sanitaria obligatoria. Los animales no tenían los tatuajes exigidos y el vehículo tampoco contaba con la habilitación correspondiente.

Más allá del impacto económico, esa ausencia de identificación expone uno de los riesgos más sensibles para la producción paraguaya: sin trazabilidad resulta difícil reconstruir el origen y los antecedentes sanitarios de un animal.

Para una industria que está ampliando sus exportaciones, proteger el estatus sanitario es particularmente importante. El ingreso irregular de animales puede introducir enfermedades y comprometer no solamente a una granja, sino generar consecuencias sobre movimientos de hacienda, faena y acceso a mercados.

El reclamo llega, paradójicamente, durante uno de los períodos de mayor crecimiento de la porcicultura paraguaya. La producción pasó de alrededor de 13.000 toneladas en 2007 a unas 90.000 toneladas en 2025, mientras la faena se acercó al millón de animales.

También aumentó el consumo doméstico. Las estimaciones sectoriales indican que Paraguay pasó de consumir aproximadamente 3 kilos de carne porcina por habitante hace una década a más de 11 kilos actualmente, aunque todavía permanece por debajo de los niveles observados en otros mercados de la región.

Paraguay exporta más carne de cerdo, pero el productor recibe menos

La contradicción se vuelve todavía más evidente al observar el comercio exterior. Durante el primer semestre, Paraguay exportó 8.721 toneladas de productos porcinos por US$ 25,54 millones, con incrementos interanuales de 11,36% en volumen y 15,47% en ingresos.

La apertura de nuevos destinos también continúa. El país concretó recientemente su primer embarque de carne porcina hacia Filipinas, sumando un mercado a una cadena que intenta ampliar su presencia internacional.

Mientras las exportaciones avanzan, los productores cuestionan qué ocurre con los precios dentro del país. El sector considera que alrededor de G. 10.000 por kilo permitiría recuperar una rentabilidad razonable, pero denuncia operaciones considerablemente por debajo de ese nivel.

La diferencia con el mostrador agrega tensión. Según las referencias aportadas por el gremio, determinados cortes pueden alcanzar entre G. 22.000 y G. 25.000 por kilo para el consumidor, aun cuando el productor recibe menos de G. 9.000 por el cerdo en pie.

No se trata de precios directamente comparables -el valor minorista incorpora faena, procesamiento, logística, comercialización y diferencias entre cortes-, pero la brecha llevó a los productores a pedir una revisión de cómo se forman los valores a lo largo de la cadena.

Los pequeños y medianos establecimientos aparecen como los más expuestos. Vender directamente a restaurantes, supermercados o programas públicos podría mejorar su capacidad de capturar valor, pero exige volumen constante, transporte, almacenamiento, capital y logística que muchas granjas no poseen.

Por eso, el reclamo inmediato está puesto en fortalecer la fiscalización sanitaria, tributaria y aduanera en las zonas fronterizas. La porcicultura paraguaya está produciendo, consumiendo y exportando más que hace una década, pero esa expansión convive ahora con precios que en algunos casos apenas alcanzan para cubrir el costo de criar el animal.

Y allí reside el punto crítico para los próximos meses: si los precios permanecen por debajo de los costos durante un período prolongado, el crecimiento de una industria que ya produce alrededor de 90.000 toneladas anuales podría comenzar a encontrar su límite precisamente dentro de las granjas.

Fuenta: AgroLatam

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