Etanol en la gasolina: qué cambia y qué dicen las mediciones

La UMSA propone llegar gradualmente al 25% y reporta resultados favorables. Un criterio externo     pide revisar la compatibilidad de cada vehículo y controlar la humedad durante la distribución

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La gasolina que llega al surtidor también puede llevar alcohol producido a partir de caña de azúcar. Es el etanol, un componente que permite reemplazar parte del combustible de origen petrolero. El acuerdo entre el Gobierno y los cañeros prevé que su participación suba al 15% desde noviembre y al 18% hasta abril de 2027.

¿Qué significa esa mezcla? Por cada 100 litros, 15 serán etanol y 85 gasolina base; al subir al 18%, serán 18 y 82. Para usarlo se retira el agua del alcohol: por eso se llama anhidro. Además, eleva el octanaje, que ayuda a evitar el golpeteo o cascabeleo del motor. Esa mejora no garantiza por sí sola un menor consumo al circular.

La Universidad Mayor de San Andrés (UMSA) propone subir la mezcla inicialmente al 20% y evaluar después el 25%, manteniendo controles de calidad. Según la información oficial difundida por la universidad, que recoge los resultados, sus institutos de investigaciones mecánicas y químicas probaron mezclas de 17,5%, 20% y 25% en vehículos antiguos y modernos, con carburador e inyección electrónica.

Jaime Sánchez, director de Ingeniería Mecánica y Electromecánica, explicó que midieron potencia y par motor, la fuerza de giro que permite mover el vehículo. Reportó mejoras en este último indicador en varios motorizados. “Las pruebas confirman que el etanol, en las proporciones estudiadas, no perjudicó el funcionamiento de los motores y, en varios casos, mejoró su rendimiento”, afirmó.

Sánchez estima que llegar al 25% permitiría ahorrar unos $us 500 millones anuales por sustitución de importaciones. Es una proyección del académico, cuyo cálculo no está desarrollado en el material institucional difundido.

Un antecedente distinto es el proyecto de grado de Diego Armando Apaza Aliaga, de Ingeniería Petrolera de la UMSA, fechado en 2025. El trabajo combina análisis de curvas de dinamómetro, datos de investigaciones anteriores y modelos matemáticos. No debe confundirse con la actualización anunciada por la universidad.

Para un Suzuki APV Carry, el documento identifica con E25 una potencia máxima de 38,2 kilovatios, bajo las condiciones del ensayo en altura. También registra una disminución del par medio de 78 a 76,6 newton metro entre E10 y E25. Los resultados muestran que potencia y fuerza de giro deben analizarse por separado.

El proyecto recomienda un seguimiento de un año, con análisis de lubricantes y componentes, para evaluar desgaste. Así, un desempeño favorable en las pruebas no permite concluir por sí solo que todos los motores tendrán igual respuesta a largo plazo.

Por otro lado, un especialista en mecánica consultado por EL DEBER pone el foco en la compatibilidad. “Si usted agarra el manual de cualquier vehículo más o menos nuevo, le va a decir ahí hasta cuánto puede usar el etanol”, señaló. Diferenció los vehículos convencionales de los flex, preparados de fábrica para distintas proporciones.

El técnico también pide controlar el contacto con agua desde la planta hasta los tanques de almacenamiento. Que el alcohol salga deshidratado no evita una contaminación posterior. El estudio de 2025 coincide en advertir desafíos de estabilidad por la afinidad del etanol con el agua.

El desafío es pasar de los porcentajes a una aplicación con base técnica: calidad verificable y su trazabilidad, compatibilidad por modelo y seguimiento. La sustitución de importaciones exige esas garantías.

Fuente: El Deber

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