Fundación Hugo Landívar Cuéllar dona equipos de cocina Tramontina a la Escuela-Taller de las Misiones Jesuíticas de Chiquitos

La Fundación Hugo Landívar Cuéllar realizó una importante donación de equipos de cocina Tramontina a la Escuela-Taller de Gastronomía impulsada por el Centro para la Participación y el Desarrollo Humano Sostenible (CEPAD) en la Chiquitanía. El aporte busca fortalecer la formación culinaria en la región y contribuir al desarrollo cultural y turístico local.

“En esta oportunidad nos sumamos a la noble labor que impulsa el CEPAD en la Chiquitanía. Semanas atrás tuvimos la oportunidad de recorrer y disfrutar la Ruta Sabor y Arte en San José de Chiquitos, donde conocimos de cerca la Escuela-Taller de Gastronomía. Allí se están formando nuevas generaciones de talentos provenientes de San Miguel, Concepción y San José. Hoy, como Fundación Hugo Landívar Cuéllar, contribuimos con un lote de equipos Tramontina que potenciará la cocina y abrirá nuevas oportunidades para el turismo y la gastronomía de la región”, señaló Javier Urey, representante de la Fundación.

Urey destacó que esta acción refleja el espíritu filantrópico y el amor por las artes —en este caso, la gastronomía— del Ing. Hugo Landívar Cuéllar, cuyo legado continúa impulsando a nuevas generaciones.

Por su parte, Ximena Paz, gerente comercial de T-Store Tramontina, subrayó que la donación incluye herramientas esenciales para la formación culinaria, como ollas de acero inoxidable, utensilios (coladores, peladores, entre otros), charolas y cubiertos, todos con una garantía de 25 años. “Creemos que este aporte será de gran utilidad. Son productos de alta calidad que acompañarán su trabajo diario”, expresó.

En nombre del CEPAD, su presidente, Rubens Barbery, agradeció el gesto y recordó que la Ruta Sabor y Arte en San José de Chiquitos es una iniciativa que pone en valor la cultura viva, destacando los saberes y sabores locales. “Uno de los emprendimientos protagonistas es precisamente la Escuela-Taller de las Misiones Jesuíticas de Chiquitos, un espacio donde jóvenes se forman a nivel técnico para investigar, preservar y revalorizar el patrimonio culinario boliviano, especialmente el de esta región mágica”, explicó.

Barbery añadió que los estudiantes elaboran platos innovadores basados en técnicas ancestrales, una combinación que da vida a una propuesta gastronómica única.
“Es una fusión que nace de lo local y se proyecta al mundo. A través del nuevo restaurante de la escuela, se impulsa el turismo en la Chiquitanía cruceña y se generan oportunidades laborales para jóvenes emprendedores”, concluyó.

Fuente: SCA

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