La soja argentina atraviesa un momento singular. La combinación de un contexto internacional marcado por la tensión comercial entre Estados Unidos y China y un escenario local de baja de retenciones impulsó los precios y favoreció a los productores, que ya se preparan para registrar uno de los mejores agostos en décadas.
Durante julio, los embarques superaron 1,3 millones de toneladas, cuatro veces más que en igual mes del año pasado. La Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) destacó que fue un volumen inédito para ese mes en los últimos seis años. En agosto, la tendencia se intensificó: hasta la mitad del mes ya se habían cargado 568.000 toneladas, con una proyección que podría elevar el total a 1,3 millones adicionales. De cumplirse esas previsiones, agosto sería el segundo mejor de la historia en exportaciones de soja.
El precio interno alcanzó los 395.000 pesos por tonelada, impulsado por un conjunto de factores: la liquidación anticipada de granos en el primer semestre, la reducción temporal y luego definitiva de los derechos de exportación (DEX) y una menor carga tributaria. En términos constantes, se trata del valor más alto en lo que va del año.
A nivel internacional, la cosecha récord en Estados Unidos y la ausencia de compras chinas generaron turbulencias. Pese a que la superficie sembrada en el país del norte fue menor, los rendimientos excepcionales por las condiciones climáticas derrumbaron las cotizaciones en Chicago, que tocaron mínimos del año en torno a 353 dólares por tonelada. La situación se agravó por la falta de operaciones de China, que históricamente concentra la demanda de la soja estadounidense.
El repliegue comercial del gigante asiático, en paralelo con compras récord a Brasil, provocó un fenómeno sin antecedentes. Con menores importaciones para el sector de alimentación animal, China acumuló stocks históricos de harina de soja. Sin embargo, también comenzó a acercarse a la Argentina: ya comprometió compras por 8 millones de toneladas, un nivel máximo en muchos años.
En el mercado nacional, el 5 por ciento de la producción ya fue vendida, por encima del promedio de las últimas cinco campañas. En total, 29 millones de toneladas se comprometieron, de las cuales 23 millones ya tienen precio, lo que equivale al 47 por ciento de la campaña. La liquidación del sector agroindustrial ascendió a 7.800 millones de dólares entre enero y julio, cifra considerada récord por los analistas.
Fuente: El Día


