Nuevo flujo de soja China – EE.UU. impulsa demanda marítima y altera rutas del comercio agrícola

El reciente compromiso comercial entre China y Estados Unidos está generando también un ajuste significativo en el mercado mundial de la soja y en las rutas marítimas. El acuerdo, que establece compras chinas de 12 millones de toneladas de soja estadounidense durante el resto de 2025 y 25 millones de toneladas anuales en los próximos tres años, podría revertir la caída del comercio agrícola entre ambos países y modificar el equilibrio actual dominado por Sudamérica.

Según Filipe Gouveia, gerente de análisis marítimo de BIMCO, los embarques desde Estados Unidos experimentarán un aumento inmediato antes de estabilizarse en el mediano plazo. Esta recuperación daría impulso al mercado de graneles y al segmento Panamax, responsable del 93% del transporte de soja hacia China.

El impacto se extendería también a los precios internacionales. Tras el anuncio, la soja estadounidense alcanzó su nivel más alto en 15 meses, mientras que las cotizaciones brasileñas disminuyeron, lo que llevó a compradores chinos a incrementar sus órdenes en Estados Unidos. A su vez, la esperada cosecha sudamericana podría presionar los precios a la baja en los próximos meses, generando un entorno más competitivo.

El nuevo escenario comercial también repercute en las rutas marítimas. Aunque históricamente los embarques desde Sudamérica implicaban trayectos más largos y costosos, desde 2022 muchas exportaciones estadounidenses han optado por cruzar el Cabo de Buena Esperanza en lugar del Canal de Panamá, igualando las distancias y manteniendo la demanda de transporte en niveles altos.

El acuerdo contempla además otras medidas que alivian las tensiones comerciales: China reducirá aranceles a granos, carne y sorgo de origen estadounidense, mientras que Estados Unidos bajará en 10 puntos porcentuales los aranceles aplicados a bienes chinos. 

Para China, el incremento de las importaciones responde a una estrategia de acumulación de inventarios ante el aumento proyectado de la producción de carne—especialmente avícola—. Sin embargo, los analistas advierten que la preferencia de las compañías chinas por la soja sudamericana, por sus precios más competitivos, podría limitar el crecimiento adicional de los embarques provenientes desde Estados Unidos.

A mediano plazo, el ajuste comercial derivado de este acuerdo podría redistribuir los flujos de exportación globales, mantener la presión sobre los precios agrícolas y consolidar una competencia más directa entre los productores de América del Norte y del Sur.

Fuente: MUNDO MARITIMO

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