En solo dos años, ambos mercados multiplicaron su peso y sostienen valores atractivos mientras la menor oferta de ganado limita la faena paraguaya.
El mapa exportador de la carne vacuna paraguaya cambió con fuerza durante 2026: Estados Unidos e Israel ya concentran alrededor del 45% de los destinos, frente a apenas 10% a 15% en 2024, según el análisis de mercado presentado por Lucas Möller, de Datagro y Estancia Ypotí. El salto importa porque ambos compradores están pagando valores competitivos justo cuando Paraguay atraviesa una menor disponibilidad de ganado para faena, una combinación que puede sostener los precios durante el segundo semestre.
El movimiento representa mucho más que la aparición de nuevos compradores. Paraguay logró reducir su exposición a mercados que históricamente concentraban buena parte de sus embarques y encontró destinos capaces de absorber volúmenes crecientes. Esa diversificación cobra especial relevancia después de que Brasil aumentara su presencia en Chile, tradicionalmente uno de los principales compradores de carne paraguaya.
El menor tamaño de la producción paraguaya frente a gigantes regionales como Brasil también ofrece cierta flexibilidad. Ante cambios en la demanda, los frigoríficos pueden redireccionar parte de sus ventas hacia destinos que ofrecen mejores condiciones, algo que durante los últimos dos años permitió aprovechar la creciente demanda israelí y la necesidad de importaciones de Estados Unidos.
Israel sobresale por una razón contundente: actualmente paga valores cercanos a US$9.000 por tonelada por la carne paraguaya, según las referencias presentadas por Möller. Esa cotización lo coloca entre los destinos de mayor valor para el producto y explica parte del interés de los frigoríficos por mantener una participación activa en ese mercado.
La relación viene creciendo desde hace varios años. Entre 2017 y 2025, las importaciones israelíes de carne bovina aumentaron a un ritmo aproximado del 10% anual, mientras las ventas paraguayas avanzaron incluso más rápido. Como resultado, Paraguay se habría convertido en el segundo proveedor de carne vacuna importada por Israel, detrás de Argentina, de acuerdo con los datos expuestos por el analista.
Israel paga hasta US$9.000, pero septiembre pondrá a prueba los precios
La demanda israelí tiene una particularidad que la diferencia de otros mercados: la faena kosher depende de equipos especializados y de un calendario condicionado por las festividades religiosas. Esa dinámica genera períodos de mayor y menor actividad en las plantas frigoríficas paraguayas.
Las cuadrillas que actualmente trabajan en el país se retirarían alrededor del 2 de septiembre y regresarían entre fines de octubre y comienzos de noviembre. Durante ese intervalo, la demanda vinculada específicamente con Israel debería disminuir y algunas industrias podrían reducir su ritmo de faena o destinar mayor producción hacia otros mercados.
La pregunta para productores y frigoríficos es qué ocurrirá entonces con el precio de la hacienda. Una salida temporal de un comprador que paga valores elevados normalmente podría ejercer presión sobre el mercado, pero esta vez existe un factor capaz de amortiguar el movimiento: Paraguay no dispone de una oferta abundante de animales terminados para el segundo semestre.
Uno de los indicadores es la participación de las hembras en la faena. Actualmente se ubica alrededor del 38% del total, por debajo del rango habitual de entre 40% y 46%. Una menor extracción de vacas y vaquillas suele interpretarse como una señal de retención de vientres y reconstrucción del rodeo.
Julio mostró una recuperación de la actividad frigorífica, con más de 190.000 cabezas procesadas, pero parte del incremento habría respondido a la mejora del precio del ganado: animales que estaban listos para salir fueron enviados a faena una vez que las cotizaciones resultaron más atractivas. Las exportaciones acompañaron ese movimiento y alcanzaron aproximadamente 30.000 toneladas durante el mes.
La oferta podría mantenerse ajustada hacia fin de año. Si las lluvias asociadas a El Niño mejoran las pasturas durante noviembre, diciembre y enero, los productores tendrán mayor capacidad para retener animales en los campos y agregar kilos antes de venderlos, disminuyendo nuevamente la disponibilidad inmediata para los frigoríficos.
Así, la pausa israelí podría moderar temporalmente la demanda industrial sin necesariamente provocar una caída profunda del ganado. Hacia noviembre, el eventual regreso de las cuadrillas kosher volvería a sumar presión compradora sobre una oferta que ya se proyecta limitada.
Estados Unidos abre una oportunidad que puede durar varios años
Mientras Israel aporta altos valores pero una demanda más estacional, Estados Unidos aparece como el componente estructural del nuevo escenario exportador paraguayo. La razón está dentro de la propia ganadería norteamericana: el país atraviesa uno de sus períodos de menor disponibilidad de hacienda de las últimas décadas.
Según las referencias utilizadas por Datagro, el rodeo estadounidense se encuentra en niveles históricamente bajos. A esto se suma una menor cantidad de animales disponibles en los feedlots y stocks reducidos de carne vacuna, condiciones que incrementan la necesidad de abastecimiento externo.
Los inventarios de carne refrigerada fueron estimados por el analista alrededor de 176.000 toneladas, frente a referencias habituales próximas a 200.000 toneladas. La menor disponibilidad interna coincide con un país que continúa siendo uno de los mayores consumidores de carne vacuna del planeta.
Ahí aparece la oportunidad para Sudamérica. Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay cuentan con capacidad exportadora para cubrir parte del déficit, aunque cada uno enfrenta condiciones diferentes de acceso al mercado estadounidense.
Para Paraguay, el cambio resulta particularmente significativo porque Estados Unidos es un destino relativamente nuevo para su carne. Pese al poco tiempo transcurrido desde la apertura, los frigoríficos paraguayos consiguieron aumentar rápidamente su participación, hasta convertirlo en uno de los pilares actuales de las exportaciones.
El próximo objetivo del sector sería conseguir condiciones comerciales más favorables, entre ellas una eventual cuota específica para Paraguay. Un contingente propio podría reducir la competencia con otros proveedores dentro de los cupos compartidos y mejorar la previsibilidad de los embarques.
La demanda estadounidense no está libre de variables que puedan modificarla. Una recuperación de los envíos de ganado mexicano o una mayor disponibilidad de carne procedente de grandes exportadores como Brasil y Australia podrían aliviar parcialmente la necesidad de importaciones. Sin embargo, la reconstrucción del rodeo estadounidense requiere tiempo, por lo que la oportunidad para los proveedores sudamericanos puede extenderse durante varios ciclos productivos.
Paraguay llega así al último tramo de 2026 con una combinación poco habitual: dos mercados que hace apenas dos años tenían un peso mucho menor hoy explican cerca del 45% de sus destinos, Israel paga valores próximos a US$9.000 por tonelada y Estados Unidos necesita carne mientras intenta recomponer su producción.
La pausa de las cuadrillas kosher será una prueba para septiembre y octubre, pero la escasez relativa de ganado paraguayo y la demanda estadounidense pueden limitar una corrección. Si a partir de noviembre regresan las compras israelíes con una oferta todavía restringida, la competencia internacional por la carne paraguaya volverá a convertirse en uno de los principales soportes para los precios de la hacienda.
Fuente: AgroLatam


