Tras perder casi la mitad de la soja, Uruguay prepara un invierno casi récord

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El déficit hídrico hundió 45% el rinde de la oleaginosa, pero el campo proyecta 825.712 hectáreas de cultivos de invierno, una de las mayores áreas históricas.

Uruguay se encamina hacia una de las mayores siembras de cultivos de invierno para grano seco de sus registros históricos, con una intención de 825.712 hectáreas para 2026, según la encuesta divulgada este jueves 6 de agosto por Estadísticas Agropecuarias (Diea) del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca. La apuesta llega inmediatamente después de una campaña de verano castigada por el déficit hídrico, que llevó el rendimiento de la soja a 1.721 kilos por hectárea, 45% por debajo del ciclo anterior, y redujo su producción prácticamente a la mitad.

La magnitud del área proyectada muestra un invierno agrícola particularmente activo. Dentro de las 825.712 hectáreas previstas, la colza y la carinata ocupan el primer lugar con 343.153 hectáreas, por encima incluso de las 268.540 hectáreas destinadas al trigo. La cebada completa el grupo principal con una intención de 185.000 hectáreas.

Las cifras todavía son preliminares. Cuando se realizó el relevamiento no se había concretado la totalidad de las implantaciones declaradas, por lo que Diea actualizará la superficie definitiva en su encuesta de primavera, prevista para diciembre.

Aun así, la intención relevada permite dimensionar el movimiento que atraviesa la agricultura uruguaya. Los productores avanzan hacia una superficie invernal excepcional después de atravesar una campaña estival en la que el clima modificó drásticamente los resultados productivos.

De 3.121 a 1.721 kilos: la soja sintió de lleno la falta de agua

El contraste más contundente aparece en la soja. Durante la campaña 2025/26 se sembraron aproximadamente 1,15 millones de hectáreas, pero el rendimiento promedio terminó en apenas 1.721 kg/ha debido al severo déficit hídrico registrado durante la primavera y el verano.

Un año antes, la oleaginosa había alcanzado 3.121 kg/ha, uno de los mayores rendimientos registrados por el cultivo en Uruguay. La comparación implica una caída del 45% en productividad entre una campaña y otra y muestra hasta qué punto las condiciones climáticas pueden alterar los resultados económicos aun manteniendo una superficie considerable.

La producción total fue estimada en 1,98 millones de toneladas de soja. Frente al muy buen desempeño de la campaña anterior, el impacto climático terminó recortando el volumen obtenido en casi 50%.

Para los establecimientos agrícolas, la diferencia representa mucho más que toneladas. Con una cantidad similar de costos asociados a implantación, insumos, maquinaria y arrendamientos, una caída de esa magnitud en el rendimiento modifica los márgenes y condiciona las decisiones financieras para el siguiente ciclo.

El maíz tampoco escapó al efecto de las condiciones productivas. Uruguay sembró alrededor de 252.918 hectáreas destinadas a grano seco y consiguió una producción estimada en 1,45 millones de toneladas, con un rendimiento medio de 5.745 kg/ha.

Las diferencias entre secano y riego volvieron a ser significativas. El maíz de primera sin riego produjo 5.088 kg/ha, frente a los 6.438 kg/ha del ciclo previo, mientras que los lotes irrigados alcanzaron 11.680 kg/ha.

Colza y carinata ocupan más hectáreas que el trigo en la nueva apuesta

Uno de los datos más interesantes de la campaña de invierno aparece en la composición de la superficie. Las 343.153 hectáreas proyectadas para colza y carinata superan ampliamente las 268.540 previstas para trigo, consolidando el peso que adquirieron las oleaginosas invernales dentro de las rotaciones agrícolas uruguayas.

La cebada, con unas 185.000 hectáreas proyectadas, también conserva un lugar relevante. Entre los tres grandes grupos explican la mayor parte de una superficie que coloca al invierno 2026 entre los ciclos de mayor implantación destinados a grano seco.

La expansión tiene además una lectura productiva después del golpe sufrido durante el verano. Una superficie invernal elevada permite mantener activos los campos, distribuir riesgos entre distintos cultivos y generar una nueva oportunidad de ingresos tras una campaña de soja especialmente complicada.

Los resultados de otros granos completan la fotografía agrícola. El girasol alcanzó 31.450 hectáreas cosechadas, con 46.011 toneladas y un rendimiento promedio de 1.458 kg/ha. El sorgo, por su parte, totalizó 18.709 hectáreas y produjo 82.144 toneladas, con 4.391 kg/ha.

Pero son los dos extremos de la encuesta los que mejor describen el momento del agro uruguayo. Por un lado, una soja que pasó de uno de sus mejores rendimientos históricos a perder 1.400 kilos por hectárea en apenas una campaña. Por otro, una intención de siembra de invierno que alcanza 825.712 hectáreas y se ubica entre las mayores de las series disponibles.

Después de un verano en el que faltó agua y desapareció casi la mitad de la producción de soja, Uruguay no achica su apuesta agrícola: prepara uno de los inviernos con mayor superficie sembrada de su historia.

Fuente: AgroLatam

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