Brasil enfrenta dificultades para recuperar el acceso al mercado de la Unión Europea, luego de que en mayo quedara fuera de la lista de países autorizados a exportar determinados productos agroalimentarios por no presentar garantías suficientes. La medida afecta principalmente a carne bovina, carne aviar, huevos, pescado y miel, aunque la carne vacuna representa el mayor problema para el sector.
El impacto económico es significativo. El año pasado, Brasil exportó cerca de 370.000 toneladas de carne bovina a la UE, por un valor aproximado de US$1.800 millones, convirtiéndose en su segundo mayor proveedor, después del Reino Unido. España, Italia, Alemania, Bélgica y Países Bajos figuran entre los principales compradores. Para la ganadería brasileña, Europa constituye el segundo mercado más importante después de China.
El veto genera preocupación porque llega poco después de la entrada en vigor provisional del acuerdo comercial entre la UE y Mercosur, que se venía negociando más de 20 años y se aprobó con todo el sector del campo europeo en contra. Aunque algunos sectores brasileños interpretan la medida como una señal política de Bruselas, la Unión Europea sostiene que las restricciones obedecen a razones técnicas y sanitarias, informa El País.
El resto de los países del Mercosur pueden seguir vendiendo su carne a la UE sin problemas. La Asociación Brasileña de las Industrias Exportadoras de Carne pidió una solución rápida y sostuvo que todas las empresas exportadoras han adoptado un protocolo privado para controlar el uso de antimicrobianos. El Gobierno brasileño negocia directamente con Bruselas.
Existe mayor optimismo respecto a aves y miel, cuyos mercados podrían reabrirse tras una auditoría. La carne bovina enfrenta un escenario más complejo debido a su largo ciclo productivo, que podría retrasar la normalización de los embarques. El Gobierno de Lula considera el asunto una prioridad de Estado.
Fuente: ElSitioAvícola


